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LA AUTONOMÍA Y EL COGOBIERNO UNIVERSITARIO ESTÁN EN DECADENCIA TRAS 90 AÑOS DE IMPLEMENTACIÓN EN BOLIVIA

La tragedia de la UPEA quedará dentro de las páginas de dolor y luto de esa casa de estudios superiores / UPEA TV

VISOR BOLIVIA / Iván Rada.- Con la muerte trágica de siete estudiantes de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), por pugnas sindicalistas muy alejadas de la formación académica, se ha comenzado a cuestionar al sistema de las autonomías y el cogobierno. Esa figura, vigente desde 1930, está en decadencia y las voces de revisar su función en la sociedad se han activado hoy.

Siete universitarios perdieron la vida al caer del pasillo de un cuarto piso el pasado martes, cuando participaban de una asamblea estudiantil, convocada por el Centro de Estudiantes del Área (Facultad) de Ciencias Económicas, Financieras y Administrativas. El motivo, el intento de un grupo de dirigentes para tomar el control de las cuatro carreras y, posiblemente, dar lineamientos políticos para las elecciones subnacionales del domingo en El Alto y la próxima elección interna del Decanato.

Siete también son los dirigentes identificados por la Policía, que la noche del viernes fueron derivados en calidad de detención preventiva al penal de San Pedro y el Centro de orientación Femenina de Obrajes en La Paz, bajo sospecha de homicidio culposo y lesiones culposas.

La sociedad, aún de luto, apunta a la universidad y sus autoridades, pero el propio Rectorado ha explicado que en la UPEA existe el “cogobierno” y rige la autonomía; por tanto, la convocatoria a una asamblea de universitarios fue responsabilidad exclusiva del estamento estudiantil. Otros sectores reiteran que había una prohibición expresa del Honorable Consejo Universitario de no generar aglomeraciones por el tema de la pandemia de Covid-19, por tanto, el rector Freddy Medrano debió ordenar que no existan este tipo de reuniones multitudinarias.

Los dirigentes estudiantiles que convocaron a la asamblea ya están en detención preventiva y podrían enfrentar cargos por homicidio / FELCC

EL NEGOCIO DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

¿Por qué unos estudiantes se animaron a convocar a una asamblea, desafiando incluso a la emergencia sanitaria? La respuesta parece ser el poder que conlleva ser dirigente de un centro de estudiantes, con influencia política y réditos económicos.

Estos espacios estudiantiles reciben recursos públicos para becas, atención de comedor y su manutención institucional, este último ítem que debe ser descargado con simples informes y tal vez alguna factura por la compra de material, cartulinas o computadoras. El resto se va en viáticos para los dirigentes que logran un ingreso mensual fijo por meses e incluso años.

“La autonomía básicamente es un pretexto para que las universidades sean un gran centro de despilfarro de recursos del Estado. Bajo el pretexto de autonomías tenemos estudiantes que están décadas como dirigentes, como el caso de Cochabamba, donde hay personas que pasan los 40 años y siguen como dirigentes desde la década de los años 90”, explica el académico y economista Hugo Balderrama.

El docente universitario cochabambino señala que en el sistema actual existen varios espacios de influencia desde los centros de estudiantes, consejos de carrera, consejos facultativos, consejos universitarios, hasta la Federación Universitaria Local (FUL), donde los estudiantes, que deberían cursar cinco años por una carrera, se eternizan en cargos de representación sindical como un “modus vivendi”.

Las siete víctimas de la UPEA podrían marcar sus nombres en la historia al abrir el debate sobre la autonomía que hoy es calificada como abusiva y decadente / ANF

REPLANTEAR EL COGOBIERNO UNIVERSITARIO

La tragedia tuvo que desnudar la situación del sistema universitario, hoy carcomido por cúpulas dirigenciales que obligan a los estudiantes, sobre todo a los primeros años de carrera, a participar, aportar e incluso tener una línea política, so pena de sanción económica e incluso una mala nota académica.

El caso de la UPEA se politizó por facciones que hoy disputan la Alcaldía de El Alto, con la agrupación Jalllala y la exsenadora Mónica Eva Copa, otrora estudiante de la carrera de Trabajo Social, que llegó a postular a la Asamblea Legislativa en 2014, precisamente desde esa palestra de dirigente “contestataria y revolucionaria”, además de “comprometida con el proceso de cambio” de Evo Morales.

Copa respondió a las alusiones con habituales lágrimas “no de debilidad sino de rabia”, porque cree que sus excorreligionarios mienten y usan la tragedia con fines políticos.

Del otro lado se denuncia que fueron dirigentes de las juventudes del Movimiento Al Socialismo (MAS), quienes provocaron la tragedia, vinculando a los siete representantes estudiantiles con ese partido político.

Consultado por los medios de cobertura, el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, lamentó los sucesos de la UPEA y abrió la posibilidad de revisar la autonomía universitaria e incluso reunirse con el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB), máxima entidad de coordinación del sistema estatal de universidades.

“Habría que revisar la autonomía universitaria. A título de autonomía no se puede tocar, es una vaca sagrada, definitivamente, las autonomías del sistema universitario. En todo el país sería importante pues una reunión, tal vez con los rectores y, por supuesto, con la CEUB a ver cuán posible es que esto para que pueda ir mejorando”, declaró Rodríguez, el jueves.

Al día siguiente, el presidente de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB), Max Mendoza, conocido por ser unos de los dirigentes fieles a Evo Morales al punto de haberlo buscado en Argentina a través de la joven pareja del expresidente, salió a responder, casi minimizando al tragedia.

“¿Para qué quieren modificar? ¿Para qué quieren debatir? ¿Cambiando la autonomía universitaria, vamos a hablar para que los muchachos resuciten? No es un tema que, por un accidente, tengamos que ver el tema de la autonomía universitaria o querer politizar”, cuestionó.

Hugo Balderrama va más allá y plantea una revisión a la universidad pública bajo tres ejes de decadencia: el político, el económico y el educativo, este último el que mayor crisis provoca por el daño que se hace a los estudiantes con adoctrinamiento en vez de formación profesional de excelencia.

“Hay que repensar seriamente la labor de las universidades públicas, porque a nivel político son un desastre, a nivel económico son un despilfarro para el Estado y centros de corrupción, y a nivel educativo responden a paradigmas del siglo XIX o de mediados del siglo XX, porque se prepara a los estudiantes bajo la lógica de que el Estado debe controlar todo y puede generar riqueza, y se forma a los estudiantes para ser funcionarios públicos en vez de ser profesionales, lo cual no genera ningún valor real para la sociedad”, concluye.

El germen socialista de la autonomía y cogobierno estudiantil nació en Argentina / SCIELO.ORG

LA AUTONOMÍA DE CÓRDOBA

La autonomía universitaria en Bolivia tiene sus antecedentes en la Reforma Universitaria de Córdoba, que derivó en el movimiento universitario argentino de 1918 que rechazaba los postulados “anacrónicos, escolásticos y colonialistas” sobre la educación superior. Luego vendría el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, elaborado desde el anonimato por Deodoro Roca, bajo la frase: “La juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica”.

Con el respaldo de los sectores obreros y fabriles argentinos, el movimiento universitario de izquierda convocó al Congreso Nacional de Estudiantes donde germinó la autonomía universitaria, concebida en la esfera política, académica y presupuestaria.

Otras determinaciones fueron: gobierno tripartito de docentes, graduados y estudiantes; asistencia libre; docencia libre, entendida como libertad de cátedra y régimen de concursos docentes; periodicidad de la cátedra; publicidad de los actos universitarios, tanto académicos como administrativos; bienestar estudiantil como servicio social; extensión y orientación social universitaria; y libertad de juramento.

Caricatura de la realidad de la cultura del sindicalismo tan arraigada en Bolivia en cada una de sus esferas sociales / JORGEX

LA UNIVERSIDAD BOLIVIANA

La influencia de ese movimiento llegó a Bolivia y en la década de 1920 desde la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca, se promueve el Manifiesto a la Nación por la Autonomía Universitaria, hasta llegar al Congreso de Estudiantes Bolivianos de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, que tomó parte del documento de Córdoba.

De esa etapa de reforma universitaria se pasa a la reforma constitucional de 1930, en el gobierno del general Carlos Blanco Galindo, incorporando la autonomía universitaria al marco jurídico boliviano.

El Decreto Ley del 23 de febrero de 1931 cita: “Los términos del Estatuto de la Educación Pública, establecido el 25 de Julio de 1930 y la Reforma Constitucional promulgada mediante el Decreto Ley de 27 de Noviembre de 1930, determinan que las universidades: “nombrarán sus rectores, profesores y funcionarios”, a diferencia de las designaciones vigentes hasta entonces, hechas por el propio gobierno, a través del Ministerio de Educación, del cual dependían las universidades. Asimismo, dan por constituidos los Consejos Universitarios formados por los decanos y por la mitad de delegados alumnos con real número de profesores concejales. De esta manera se instituían la Autonomía y el Cogobierno docente-estudiantes, en la Universidad Nacional”. (Campohermoso – Rodríguez y otros. Scielo, 2019)

El Estatuto Universitario de 1932, entra en vigencia con 94 artículos y XII capítulos, y, según el autor Juan Guerra Mercado, “se ocupa de sentar las bases de la organización de la Universidad Autónoma, sus finalidades que están principalmente dirigidas a la capacitación profesional, cultural y científica de los estudiantes y a contribuir, a través de estos elementos formados, al desarrollo nacional”.

El pensamiento marxista se plantó desde 1970 en el sistema universitario boliviano con una visión hegemónica de izquierda / MEMORIA UMSA

BANZER Y LA “REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA”

Entre 1952 y 1971, la autonomía tiene constantes confrontaciones e intervenciones con los gobiernos de turno, de la era de la Revolución Nacional a las nacientes dictaduras militares, hasta que el gobierno de facto del entonces coronel Hugo Bánzer Suárez llega a clausurar el sistema universitario, con dos intervenciones armadas y fatales de por medio, en la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz y la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz.

En 1970, en medio de la ebullición militar, se produce en La Paz la “Revolución Universitaria” para construir una “nueva universidad”. El manifiesto de Bases ideológicas de la Revolución Universitaria se consideraría base para pasar del universitario “tecnócrata” a ser un “revolucionario del socialismo”, y desde ese año se perfila al estudiante como un sujeto de adoctrinamiento “antiimperialista”. 

Ya con Banzer en el mando del país, se crea entonces el Consejo Ejecutivo Nacional de Educación Superior (CNES), para controlar al sistema universitario, con Mario Rolón Anaya como director. Se redacta además la Ley Fundamental de la Universidad Boliviana de 1972 y la Nueva Ley Fundamental de la Universidad Boliviana de 1975 en las que se establece “respetar la autonomía y cogobierno”.

Con la salida de Banzer, el movimiento universitario logra que la Constitución de 1967 vuelva a tener vigencia y con ello se reconozca la autonomía. Con las siguientes dictaduras se mantiene la tensión de los “estudiantes revolucionarios” con marcada formación marxista, hasta entrados los años 1980.

Sin embargo, es el golpe militar de Luis García Meza el que crea la Confederación Nacional de las Universidades Bolivianas, con Luis Felipe Hartmann como presidente, lo que obliga a todas las universidades a agruparse para enfrentar no solo a la dictadura, sino a la crisis institucional generada por la nueva entidad reguladora que se extendió hasta el retorno a la democracia.

Tres congresos universitarios entre abril y junio de 1982, así como movilizaciones callejeras y huelgas de hambre, definen la línea de regreso pleno a la autonomía y el cogobierno, así como el pedido de amnistía general, la liberación de todos los universitarios y docentes detenidos durante la dictadura y el pronto retorno a la democracia, hecho que se produciría en octubre de ese año.

//@VisorBolivia//

(Nota publicada originalmente el 4 de febrero de 2021)