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EL COMERCIO EXTERIOR BOLIVIANO EN LA ACTUAL COYUNTURA ECONÓMICA

La economía boliviana vivió 14 años de espejismos / VISOR BOLIVIA

VISOR BOLIVIA / Lecturas Libres.- Hugo Balderrama y Carol Canales realizan un análisis de la coyuntura financiera boliviana, para desmitificar el milagro de la era de bonanza que pintó el MAS, además de los riesgos de las políticas estatistas que se aplicaron durante 14 años y que hoy vuelven a perjudicar el desarrollo del comercio nacional.

La primera parte titulada “Seamos honestos: La economía no va bien”, es escrita por el economista conservador Hugo Marcelo Balderrama y la segunda parte denominada “El 80 – 20 – 10. La triste realidad exportadora” llega de la mano de la licenciada en Comercio Internacional y docente universitaria Carol Canales Villarroel.

PRIMERA PARTE

SEAMOS HONESTOS, LA ECONOMÍA NO VA BIEN

Por: Hugo Marcelo Balderrama

La gestión económica de Evo Morales se sostenía sobre todas las falacias keynesianas. De ahí, que el Gobierno haya impulsado el mayor programa de gasto público de los últimos setenta años, promulgara una regulación absurda sobre las tasas de interés, y haya multiplicado por cincuenta la deuda externa. Sí señores, en Bolivia jamás existió crecimiento económico, sino un engorde del aparato político.

Existe un viejo refrán que dice: “Las mentiras tienen patas cortas”. Y en el caso de Bolivia, las patas eran mucho más cortas. Por ejemplo, LACTEOSBOL, ENATEX, ECEBOL y ENVIBOL son empresas sumamente deficitarias. Solamente para el año 2019, se proyectó un gasto de 76,5 millones de bolivianos para todas las empresas estatales. Y aunque las autoridades del área económica hayan intentado justificar los números rojos, la realidad nos dice que nos encontramos frente a una masiva destrucción de capital.

Por otro lado, regular la tasa de interés es una política mucho peor que la anterior. Veamos:

La tasa de interés establece la preferencia que existe entre consumo presente y futuro. Si el Gobierno, como en el caso boliviano, decide intervenir la tasa de interés, la lógica a seguir será la siguiente: a) el crédito extra genera un «espejismo» en donde las personas beneficiadas creen tener más ahorros, b) fruto de esa ilusión los agentes económicos harán inversiones que antes parecían no rentables, c) después de esta etapa, la economía experimenta un crecimiento, d) pero como los bienes producidos por las nuevas inversiones en realidad no tienen demanda, el crecimiento inicial no puede ser sostenido, comienza e declive y muchas inversiones deben ser liquidadas –el sector de la construcción en Bolivia se encuentra en esta etapa-, e) finalmente, el mercado corregirá estos problemas, la tasa de interés buscara un nuevo equilibrio, y se establecerá a un nivel más alto que el inicial.

En síntesis, el Título I Capítulo V de la Ley de Servicios Financieros debe ser inmediatamente abolido, e impedir que el Ministerio de Economía vuelva a usar el crédito como un instrumento de clientelismo político, porque al final solo perjudica a los sectores más pobres.

Por otro lado, y aunque el régimen de Morales nos vendió la fantasía del “oasis económico de Sudamérica”, nuestra imagen ante el mundo no es de las mejores. Verbigracia, desde el 2007 la inversión extranjera viene cayendo a ritmos acelerados en el país. El economista Mauricio Ríos García, en su artículo titulado “Evo Morales deja una economía destruida en Bolivia” presenta algunos datos muy preocupantes:

• PIB 2019, según Bloomberg antes del fraude: 3,8%
• Déficit fiscal por sexto año consecutivo: 8%, $3.300 MM
• Déficit comercial: $722 MM
• PIB per cápita: $3.841
• Calificación de riesgo (Fitch, S&P) antes del fraude: perspectiva negativa.

Pero a pesar de una cruda realidad golpeando la puerta, Luis Arce Catacora -hombre fuerte de Morales desde el 2006-, en julio del año 2019, manifestó lo siguiente: “la economía va bien, el único sector que presenta problemas es el de hidrocarburos”. Esto lo es lo mismo que decir: “la vaca está viva, sólo que ya no da leche”.

Dentro ese contexto tan desfavorable, es que debemos comprender lo complicado que tienen su gestión las empresas exportadoras.

SEGUNDA PARTE:

EL 80 – 20 – 10. LA TRISTE REALIDAD EXPORTADORA

Por: Carol Canales Villarroel

Hacer empresa, crear trabajos y generar riqueza en Bolivia es igual de duro que afrontar una Pandemia. La excesiva burocracia institucional, falencias en los servicios de apoyo y un mercado incipiente exigente en precio, pero nulo de exigencias de calidad, son el panorama que actualmente un empresario boliviano encuentra. Si llevamos esto a una esfera internacional, nuestro sector externo las lleva difíciles.

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) en su Boletín Informativo de noviembre 2019, plasmaba el desempeño de ese año de nuestro sector exportador. Ninguna novedad en el frente. El 80% de nuestras ventas al mundo son materias primas o commodities y el escaso 20% productos no tradicionales. Este porcentaje ha sido como un karma que representa nuestra poca objetividad y diversificación como país hacia el mercado internacional, es decir, la actitud que se tiene en el país frente a todos los asuntos importantes.

Composición de Exportaciones Bolivianas 2019 / IBCE

El keynesianismo vive presente en cada esfera de este país y obviamente las exportaciones no se libran de este mal. Ese 80% exportador, el que controla el Gobierno, el que está poco elaborado, el que requiere gastos fuertes de mantención, el que está sujeto a las variaciones del precio internacional, es el que mantiene muchas políticas gubernamentales y tristemente nos han metido a la cabeza que esa fórmula es la que nos sacara de la pobreza. Aún más triste es pensar que quieren rifar el Litio y meterlo en el mismo baile, un baile cargado de corrupción, ineficiencia y GASTO.

¿Qué pasa con el otro 20%? Ese 20 representa al empresariado que primero decide hacer frente a las trabas nacionales e incursionar en el mercado internacional. Pero no todo es color de rosa, si bien hay esfuerzo, inversión privada y riesgo de por medio, esa intervención estatal también llega a estas esferas. Si se analizan las cifras, el primer producto de exportación no tradicional es la soya, catalogada como el “grano de oro”. Según el IBCE los productos derivados de este producto son el 22% grano, 24% aceite vegetal y 54% harina y torta de soya, denotando una evolución favorable en cuanto a productos con valor agregado. Los principales destinos para las exportaciones de soya son: Colombia (48%), Perú (30%), Ecuador (14%) y Chile con (6%). En estos países los productos exportados por Bolivia forman parte de la industria alimenticia, es decir las utilizan como materia prima para la producción de otros alimentos.

El control gubernamental entra dentro de este rubro -porque se aplica un cupo para la exportación-. Aunque el argumento es sustentar el mercado interno, esta medida ha sido utilizada por el gobierno del MAS, en sus primeras instancias, para controlar al sector agropecuario cruceño y generar favoritismo con la dotación de cupos, así como modificaciones a la legislación para utilizar tierras designadas cómo zonas protegidas para ser cambiadas a zonas agrícolas. Muchos de los productos agroindustriales cruceños, tienen este comportamiento, basado en una estrategia de producción en grandes cantidades, centralizando la transformación en algunas empresas industriales que compran sus cosechas a pequeños productores -que en la mayoría de los casos carecen de estrategias de negociación frente a los grandes-.

Productos estrella (que con suerte son un 10%, pero implican mayor valor agregado) como café, cacao, almendras amazónicas, joyas de oro, singani, vinos de altura, maní, etc., son los rubros que representan el verdadero rol del sector exportador.

Durante la gestión del MAS no existieron políticas o medidas que beneficien realmente a este 10%, pisoteando también en esta esfera a las minorías.

La gestión gubernamental que se requiere debería estar basada en la facilidad de trámites, coordinación de acceso a información, trabajo conjunto con cámaras y agrupaciones de comerciantes y medidas de “Diplomacia Comercial”. Durante el gobierno transitorio, se vieron esfuerzos importantes en esta área. Sin embargo, al volver la cúpula masista, todos estos esfuerzos corren serio peligro.

El 80% implica tener al partido de turno controlando las empresas estratégicas y sentarse a esperar los precios internacionales, para poder tener al 10% agroindustrial peleando por pugnas de exportación y al 10% olvidado, bregando con creatividad, entusiasmo y esfuerzos privados el verdadero potencial de Bolivia a tener presencia en el mercado internacional. Mientras tengamos un gobierno empecinado en el extractivismo, el sindicalismo y persecución de sus oponentes, la única opción confiable, como siempre, serán los esfuerzos privados.

Pedir al Gobierno ayuda, no significa que participe activamente en estos rubros. Lo único que se le exige son medidas promotoras de riqueza, asegurar las inversiones privadas, un nivel de negociación gubernamental en las instancias supranacionales y acuerdos comerciales beneficiosos para este 10% creativo, pero mientras se promueva el cuoteo en instancias OPERATIVAS del Estado, no habrá vacuna, ni bonos que salven a este sector y por consiguiente a los demás.

//@VisorBolivia//

DERECHA CONTRA IZQUIERDA: PRINCIPIOS, VALORES Y ESTRATEGIAS

Por: Alberto Mansueti

El Movimiento por las Cinco Reformas es de naturaleza política; y la buena política comienza por declarar y precisar con claridad los principios y valores que la guían, sirviendo como IDENTIFICADORES, tanto de sus fines, como de los medios conducentes a su logro.

                                                                              I

Los principios y valores no son sólo para libros y declaraciones; son para concretarse en la práctica. Y es mediante acción política inteligente, antes que todo con un programa, como nuestras Cinco Reformas, en el contexto de un proyecto político, la Gran Devolución. Con partidos o movimientos, grupos y activistas, adhesiones y líderes. Y estrategias adecuadas. Los “tigres” de Asia y los “leones” de África están en el proceso de transición de socialismo a capitalismo, algunos desde hace tiempo, siguiendo los pasos de los países de la Europa excomunista; y de todos ellos tomamos lecciones.

Una de las más valiosas es que a la izquierda se le combate con la unidad de las fuerzas contrarias; pero la unidad firme y duradera no es en torno a personalidades, o a “las ideas de la libertad”, sino a un programa concreto y un proyecto específico para conquistar la libertad. Así hemos logrado con éxito la unidad de liberales, “libertarios”, conservadores, “patriotas”, etc., y de católicos, evangélicos, judíos y no creyentes, gentes de muchos matices; salvo con quienes no desean adherir al proyecto. De tal modo nos evitamos las interminables, estériles, y agrias controversias y disputas. Si te gusta el proyecto, adhieres; y podemos mejorarlo entre todos, pues no es perfecto ni inmejorable. O no adhieres; y no hay problema alguno. Así todo es más fácil.

Aunque si tienes un mejor proyecto, tiramos 5 R al cubo de la basura y adoptamos el tuyo; pero de momento el nuestro es único en su género. Y claro que tenemos líderes, y excelentes todos; pero el protagonismo no es de personas, sino del proyecto compartido, que no voy a repetir ni a resumir aquí, porque puedes verlo en las Webs del Foro Liberal de América Latina, y de nuestros partidos Familia de Guatemala y Devolución de Perú; e información adicional en nuestros Blogs personales.

Otra lección que aprendimos: tras la II Guerra Mundial, ciertos países prohibieron los partidos comunistas, socialistas y nazis por decreto; y al poco tiempo volvieron con otros nombres y símbolos. De nada sirvió. Hoy en día, esta parece ser la única estrategia de las derechas convencionales; pero está probado que no funciona.

                                                                              II

Orden, justicia y libertad son nuestros PRINCIPIOS. En esa misma secuencia; porque sin orden no hay justicia, y sin justicia no hay libertad.

ORDEN es la ubicación de las cosas en sus lugares propios que les corresponden. El orden garantiza la buena disposición de las partes en un todo. JUSTICIA es vivir honestamente sin hacer daño a nadie, y dar a cada uno lo suyo propio. LIBERTAD es la facultad de una persona individual, empresa o entidad social para decidir algo, y por lo cual es responsable de sus actos.

Son los axiomas políticos “clásicos” en lo que una vez fue el mundo libre, “occidental y cristiano”, por muchos siglos. Pero desde el siglo XIX el socialismo se hizo cada vez más influyente, y nombró como “capitalismo” al sistema de “economía natural”, pero sin distinguirlo del capitalismo mercantilista; y nombró como de “derecha” a tales principios, e instituciones en ellos inspiradas. Y son términos de amplia aceptación, más vale reconocerlo.

A su vez, los socialistas se identificaron a sí mismos como de “izquierda”, prometiendo una gran felicidad universal que nunca llegó. Y se adueñaron de los gobiernos, aplastando tanto el orden como la justicia y la libertad; e imponiendo sus contrarios: desorden; injusticia; y opresión, tiranía cruel y absolutista. Somos de derecha, naturalmente, sin importar que esa palabra, como “capitalismo” y otras, fueron demonizadas. Es urgente reivindicarlas, des-satanizarlas, quitarles el estigma, o sea el veneno; pues negarlas de nada vale, porque somos lo que somos: impulsores del capitalismo liberal, y por tanto de derecha.

No tenemos vergüenza. Lo que hacemos es resignificar los términos como “socialismo” e “izquierda” por lo que son realmente, para que sean ellos quienes se avergüencen. Recuerda: en el reino animal, comes o eres comido; en el reino social humano, defines o eres definido. Vamos a definir y a redefinir entonces, poner nuestros rótulos a los distintos actores, por cuanto no hay de otra.

Las fuerzas de derecha, no todas y no siempre permanecieron fieles a sus principios, especialmente las mercantilistas. Las que llamamos las “derechas malas” traicionaron, se confundieron, o se acobardaron y se rindieron, muchas veces adoptando conceptos e ideas de izquierda, funcionando como “pseudoderecha”; y así muchas desaparecieron, lo que permitió el avance y dominio de los socialistas.

Otras se mantienen en pie, pero sin vocación de cambios: no hacen reformas de fondo; por eso fracasan, como ha sido en los gobiernos de P. P. Kuczynski (Perú), Macri (Argentina), los “designados” de Uribe (en Colombia), Piñera (Chile) y similares. Por otro lado, están los “tanques de pensamiento” y los “influencers” liberales o conservadores, que también carecen de un programa y un proyecto político para conquistar la libertad, porque se mantienen al margen de la actividad política. ¿De qué vale entonces toda esa retórica anticomunista? Los unos son “politiqueros”, y los otros son casi todos antipolíticos: en conjunto la derecha “reaccionaria” o puramente negativa; nosotros somos la derecha “accionaria” o positiva.

                                                                              III

Nuestros VALORES son los tres pilares del capitalismo y del liberalismo clásico, a veces llamado “conservador”, la mejor expresión de la derecha: GOBIERNOS LIMITADOS, MERCADOS LIBRES, y respeto a la PROPIEDAD PRIVADA. Porque son única vía idónea para tener orden, justicia y libertad.

Combatimos las tres negras realidades que las izquierdas, más allá de sus discursos, nos imponen con todas sus “revoluciones”; y que son las antípodas: Gobiernos “totalitarios” que todo lo esclavizan bajo su dominio; mercados controlados, interferidos, obstaculizados o anulados; y propiedad estatal en economía y en toda esfera privada de la vida social.

Eso es lo que hoy padecemos; y nos han causado desempleo, pobreza, miseria, ignorancia, y absoluta dependencia del “estado”; entre otros males. Porque las izquierdas gozan de total impunidad: sin una derecha competente, escapan a su responsabilidad por estas calamidades, empleando habilidosos engaños y perversas estrategias, que crean confusión por doquier, y con palabras torcidas manipulan las emociones y sentimientos de los desinformados. Instalan mentiras que muchos creen ingenuamente.

                                                                              IV

Veamos las FALSEDADES más dañinas, en sus contextos: las realidades.

1) La madre de todas las mentiras: que el capitalismo reina, no el socialismo; y es el culpable de todos nuestros males. Socialistas y “progresistas” se ven como adalides de la “justicia social” y defensores de los pobres, débiles y oprimidos; pero la realidad es otra. Y no hay izquierdas buenas: las hay blandas que aplican la mentira, y duras que agregan la violencia.

2) Segunda: que socialismo y capitalismo son “opciones” que puedes escoger; incluso combinar piezas de uno y otro. Por eso dicen los curas marxistas que el socialismo es “la opción preferencial por los pobres”; y los “terceristas” se proclaman heraldos de una “opción intermedia”. No; no son dos equipos de fútbol: son absolutamente asimétricos, y la elección es entre vida o muerte, entre el bien y el mal, sin “modelo mixto” ni “tercera vía”.

3) Es evidente que no funcionan las empresas estatales, la educación y la salud públicas, y toda la parafernalia legislativa y burocrática del “Estado de Bienestar”; pero nos dicen es por culpa de “la corrupción” inherente al capitalismo. Y nos distraen con escándalos de “histeria anticorrupción”.

4) Los partidos de izquierdas y sus organizaciones dependientes han aplicado el marxismo clásico y controlan la economía y la educación. Esto les da inmenso poder para imponer por la fuerza todas las mentiras del marxismo cultural: ideología de género; ambientalismo rojo; racismo antiblanco; y relativismo posmodernista. No es una ruptura ni discontinuidad con el marxismo clásico; es una continuación. E implica una “huida hacia adelante” para arrasar con las bases y fundamentos de la cultura y la civilización. Por eso todas las izquierdas, duras y blandas, aplican ambos marxismos.

5) Pero hay otros objetivos estratégicos en el marxismo cultural, como impedir el “fusionismo” de los conservadores y los liberales; y ponernos a todos a discutir sobre asuntos sexuales y transexuales, o la “salvación” del planeta y las bolsas de plástico, el “genocidio” del Almirante Cristóbal Colón y las estatuas, o si la verdad es una “construcción social”, no absoluta, ni puede ser objetiva, etc. Y que así no se hable de privatizar, desregular, y abrir los mercados; por cuanto para ellos esas son “obscenidades” indecibles.

6) Han establecido que el estatismo actual, con su “Estado de Bienestar”, son cosas inamovibles e incuestionables. Si los dejamos, jamás van a salir del poder. Y así la “batalla cultural” la ganan ellos, como estamos viendo todos los días; nosotros no, porque ellos tienen el poder y nosotros no. En un terreno tan desnivelado y desfavorable, la de la cultura es batalla perdida ya de antemano, a menos que se vea que es de naturaleza política, y que se pelea con armas políticas. Lo aconsejable en estrategia es despojarles del terreno alto y ventajoso para ellos; por eso vamos por las Cinco Reformas: para quitarles el poder.

Y con nuestros partidos, que son los más eficaces agentes de cambio cultural, como han sido los marxistas, que nos han cambiado la cultura (para mal) desde sus partidos, aunque operando encubiertos bajo las máscaras de sus “organizaciones de fachada” (Lenin), las ONGs y sus minorías activistas, gritonas e incendiarias. Siempre sus partidos políticos fueron los que manejaron a periodistas, jueces, profesores y maestros, y otros elementos de la “pequeña burguesía”: en directo o usando sindicatos, en secreto o a la vista. Y lo siguen haciendo; hasta peor que antes, porque esos profesionales ya están tan ideologizados (adoctrinados), que accionan “en modo automático”, sin esperar mucho a que se les “baje la línea” o las consignas, como en los viejos tiempos. Y nosotros, como tontos, creemos que “los tiempos han cambiado”. Los tiempos pueden haber cambiado; ellos no.

                                                                              V                           

7) Otras falsedades más: “ya no hay izquierdas ni derechas”; esas palabras son “viejas”, del tiempo de la revolución francesa, así que no tienen valor. Con esta estratagema las izquierdas de todas las variedades y colores consiguen tres objetivos muy bien trazados: disimular o esconder su identidad; intimidar y desarmar a las derechas; y confundir a los poco espabilados y desprevenidos.

8) Otra mentira eficaz: acusar de “ultraderecha” y “fascista” a toda clase de opiniones políticas “centristas”, o de izquierda blanda, es decir no violenta; o de esa derecha que se autonombra como “moderada”, admitiendo tácitamente que hay algo malo en el capitalismo y la derecha.

9) “¡No es socialismo; es populismo!” Es una cobertura muy mañosa que disfraza y oculta el socialismo. “Populismo” no es una corriente ideológica sino un estilo, que sirve como condimento para corrientes de izquierdas o derechas, así como la sal o el picante sazonan el pollo o la chuleta de res o de cerdo. Pero el populismo sí es una amenaza seria pues va contra las elites, sean reales o imaginarias; y apela al “pueblo” directamente, por encima y en contra de las instituciones, sean malas, regulares o buenas. Ahora bien: el pollo al curry sigue siendo pollo; y el socialismo populista sigue siendo socialismo. Como el “democrático”, al igual que el “moderno”, etc. Las izquierdas tienen muchos condimentos, y diversos rótulos y disfraces.

10) Las izquierdas están tan seguras en el poder, que se dan el lujo de competir entre ellas, aunque siempre se acusan unas a otras de falsificar encuestas y hacer fraude electoral. Sus actores no tan radicales se presentan como “mal menor”; y no pocas “centroderechas” juegan este juego. Pero “el mal menor” no hace las cosas bien; y sólo es una antesala a toda clase de males mayores.

11) Por fin sus dos fraudes más perniciosos y a la vez más exitosos, a juzgar por sus pésimos estragos. El primero: reemplazo de la política, que trata sobre las políticas públicas, buenas, regulares y malas, por la politiquería, que trata sobre el poder, quién lo tiene y quién no, y los personajes en el circo de la ruidosa diatriba politiquera. Los politiqueros, estatistas de izquierdas o de la derecha mala, no tienen principios. Abundan en chismes y detalles sin importancia, como los escandaletes de corrupción o de tipo sexual, las trapisondas, triquiñuelas y chicanas judiciales que se lanzan unos a otros para disputarse a mordiscos lo que les interesa: sus cuotas de poder.

12) El segundo: culpar a la política y los políticos, en general, cuando la culpa es del estatismo y los estatistas; y de la politiquería. Se presentan como “ciudadanos” y representantes de “la ciudadanía”, escondiendo su naturaleza obviamente política, y de la peor. Con el vendaval “antipolítico” sus partidos siguen intactos, pero ocultos, manejando los hilos en la oscuridad. Y los de derecha se amilanan, debilitan y degeneran hasta desaparecer. Las continuas marchas y protestas callejera no son sustitutos idóneos para nosotros, que somos gente de trabajo y familia; no “de calle”. Y menos con consignas tontas, como ¡sueldos de los diputados; y su reelección! Lo grave no es lo que gana un diputado, ni si es reelecto, sino lo que hace: ¡leyes malas! Estos dos fraudes tramposos son los mayores obstáculos en nuestro trabajo: culpa mucha gente a “la política” de todos sus males, cuando lo que hay no es tal sino politiquería; y el culpable es el estatismo.

¿Algunas de todas estas mentiras se contradicen unas con otras? Por supuesto sí; pero las izquierdas disfrutan de la ausencia de una derecha fuerte, firme y efectiva, que les ponga en evidencia.

                                                                              VI

No tememos a las izquierdas; ni nos amedrentan las palabras demonizadas. Conceptos claros y precisos de izquierda y derecha nos sirven como potentes luces en la vía, para no perdernos, y alumbrar a otros. No usamos subterfugios inútiles como ponernos adjetivos “moderadores”, o el de “ni izquierda ni derecha”.

Uno de los peores de los muchos fallos de la derecha mala es denunciar siempre a los jefes de las izquierdas con epítetos alusivos a sus personas: ladrones, corruptos, pedófilos, borrachos, “narcos”, asesinos, delincuentes, sicópatas, “dictadores”; y no por socialistas. Pero son algo peor que dictadores, son “tiranos”; y muchos de sus crímenes son reales, pero atribuibles al socialismo como sistema, más que a las tales personas. Nosotros denunciamos los crímenes del sistema, más que a sus caudillos.

Señalar cada una de las falsedades, mostrando y describiendo las realidades, sin temer a las palabras, más bien resignificarlas; y abordando lo medular: las políticas públicas en juego, sin perdernos en tristes minucias o en ataques y descalificaciones personales, son las TÁCTICAS idóneas. Otra es, por ejemplo: si un comunista dijo algo cierto, reconocerlo; eso los desconcierta, y la derecha mala nunca lo hace, y por eso tantas veces se tropieza con la realidad y se cae. Aplica tácticas equivocadas y contraproducentes; como el “triunfalismo”: en las elecciones siempre cantan victoria antes de los comicios; y en los gobiernos se jactan de éxitos que no tienen, porque no hacen las reformas que deberían. Sin embargo, las mentiras tienen patas cortas; y las realidades asoman la cabeza, tarde o temprano, y entonces cunde el desaliento.

Otras veces, como en Cuba y Venezuela desde hace seis y dos décadas, hacen lo opuesto, pero igual de ineficaz: “mostrar las heridas”, pasando fotos de activistas torturados, apaleados y sangrantes; creen que así llaman la atención, y mueven a la piedad. Pero la verdad es que no pasa nada.

Vamos ahora nuestras grandes líneas de acción política: las principales ESTRATEGIAS. Las diseñamos principalmente para contrarrestar las socialistas, que proceden en su mayor parte de Lenin y Stalin las del marxismo clásico, y de Gramsci, Lukacs y las Escuelas de Frankfurt y Birmingham las del marxismo cultural. Fueron buenos estrategas todos, debemos admitir. Veamos:

1) Criticamos duro a la derecha mala, por incompetente y cobarde, e ineficaz siquiera como contención a la izquierda; por eso nuestro primer gran objetivo estratégico: TERCIAR en el cuadro político presente, por lo general bipolarizado entre izquierdas y derechas malas, o entre socialistas duros y blandos. Eso es poniendo parlamentarios 5 R en el Congreso, para ser “la otra oposición”, y cuestionar las leyes malas, que impiden las reformas. El juego político no siempre es bilateral; suele ser multilateral. En ajedrez hay variantes para tres competidores. ¡Eso queremos! Se nos increpa a veces: “¿por qué Uds. critican a las figuras de la derecha, que están bajo ataque de la izquierda?” Porque ser blanco de la izquierda no es mérito en sí mismo; las izquierdas se dan otro lujo: elegir al contrincante, como si un buen boxeador escoge a uno torpe y lo sube al ring.

2) Si logramos terciar y ser “la otra oposición”, después toca ser “la oposición”. Segundo objetivo estratégico, una vez crecidos y fuertes, es SUSTITUIR a las derechas malas, y funcionar como primera oposición a los gobernantes de turno, sean de izquierdas, duras o blandas, o de pseudoderecha.

3) Y luego, el tercero, para cuando estemos en capacidad de hacerlo, dar jaque mate: DESALOJAR del poder a las izquierdas. En los tres casos, contamos con tu apoyo y el de personas decentes, mentalmente claras y bien decididas, en número suficiente para ir logrando con éxito nuestros objetivos. Desde ya sabemos: sin esa condición, ninguno será posible, y nuestros países seguirán en la deriva cuesta abajo.

Una vez en el poder, lo que sigue es tomar distancia de las agencias de la ONU, sus pactos, tratados y acuerdos que nos imponen las leyes malas; luego derogar o reformar radicalmente esas leyes, para poder concretar las Cinco Reformas. Y de este modo empoderar a los particulares, empresas y entes privados con funciones, libertades y recursos devueltos, a fin de que tengan poder como para hacer sus “reformas particulares” en sus entornos inmediatos. O sea: nosotros deshacemos las obras del marxismo clásico, y la gente podrá mejorar su nivel de vida, y deshacer las obras del marxismo cultural por sí misma.

En estos días se juntó casi toda la derecha reaccionaria en Madrid, convocados por Vox de España. Estaban los politiqueros “centristas” abrazados con los “influencers” antipolíticos, esos “batalladores culturales” de Youtube y redes sociales, de la mano con los “tanqueros de pensamiento”, para quienes la “batalla cultural” parece una excusa para evadir la batalla política. Y los devotos de Trump, el mesías que vino a traer salvación. La “Carta de Madrid” habla de “frenar el avance comunista”; pero no se frena con socialistas democráticos, como la mayoría de sus firmantes, ni con pura retórica; sino con prosperidad y bienestar. Y es con reformas estructurales para la transición al capitalismo liberal.

Sin embargo, las bases de la derecha mala son buenas. Tenemos que “jalarles el piso” a sus jefes, atrayendo a la buena gente común que les apoya, en tanto vayan abriendo los ojos. Eso ya ocurre a diario: gracias a Dios las bases de la derecha mala ya empezaron a sentirse frustradas, decepcionadas y desilusionadas.

Somos su única esperanza: la derecha liberal; la derecha buena, auténtica, positiva y afirmativa, “accionaria”. Aspiramos a ser fieles a nuestros principios, sin traicionar. Sin confundirnos, ni confundir a nadie. A no ser cobardes, para así crecer y ser fuertes, con tu indispensable apoyo, a fin de hacer al menos contrapeso a las izquierdas por ahora. Y más adelante revertir sus leyes y políticas, decretadas por la fuerza, el engaño, o ambos medios combinados.

Sabemos que en la política sentimientos y emociones pesan más que argumentos y razones; sin embargo, una comunicación estratégica inteligente, bien informada y habilidosa de nuestra parte puede reorientar los sentimientos y emociones, que ahora se encuentran en función de la retórica marxista y “progresista”, y reencaminarlos hacia nuestros principios, valores y proyecto. No es fácil; pero tampoco imposible.

                                                                              VII

Con todo respeto, pero con firmeza y claridad, decimos a cada cual lo suyo. A los socialistas de buena fe, que el socialismo es antisocial; a los cristianos socialistas, que es anticristiano; a los ateos, que vamos por la separación no sólo de las iglesias y el estado, sino también de la enseñanza; a los “anarcocapitalistas”, que el caos y el desorden son ajenos al capitalismo; a los “tanques de pensamiento” y a los “influencers”, que la pelea es política; a las derechas malas, que las “reformitas” no sirven. A quienes pretenden que no existimos, les decimos: que sí existimos y aquí estamos, gracias a Dios, muy activos, sumando gente y trabajando. Y a todos les pedimos: que nos escuchen y que nos conozcan bien antes de juzgarnos.

Sabemos que en la vida todos tenemos legítimos anhelos y proyectos personales; seamos sinceros: todos queremos destacarnos, e incluso sobresalir. Pero quienes nos sumamos a esta empresa política, sabemos que eso no colide, como algunos erróneamente parecen suponer, con nuestras aspiraciones: al contrario: como partes destacadas de un proyecto tan ambicioso como es el de cambiar por completo y radicalmente la faz de nuestros países, nuestros nombres y apellidos se inscriben, y desde ya, en la historia del futuro.

A menudo nos preguntan si descartamos alianzas con otras fuerzas, acuerdos para postular en otros partidos, o incluso el alquiler de partidos taxis para llegar al Congreso. En principio no descartamos nada de eso; pero siempre y cuando no nos haga perder nuestra IDENTIDAD propia, la del proyecto, nuestro más valioso capital y activo político.

Un trabajo que hacemos a diario es educación política: enseñar, capacitar y entrenar. Si algo no entiendes de nuestra aventura, puedes acercarte a nosotros a través de las redes sociales con tus preguntas o tus dudas, y también con tus comentarios u observaciones.

No tenemos el dinero ni el poder comunicacional de la derecha reaccionaria; pero sí un arma muy poderosa: LA VERDAD. Con los argumentos; y el proyecto. Podemos perder escaramuzas, incluso una batalla; pero la guerra no está perdida. Para ganarla, ¡contamos contigo!

//*ALBERTO MANSUETI ES POLITÓLOGO, FUNDADOR DEL CENTRO DE LIBERALISMO
CLÁSICO//