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FUSIONISMO EN DEFENSA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD

ALBERTO MANSUETI.- Las preguntas para comenzar son: ¿de quiénes nos defendemos? ¿Quiénes son los enemigos de la vida, la libertad y la propiedad? ¿Podemos identificarlos? ¿De dónde vienen los ataques, en cuáles terrenos y frentes, y con qué armas y estrategias?

Vienen de la izquierda. Hoy tenemos duros ataques de parte del marxismo cultural; pero que no ha roto con el marxismo clásico. No hay una “nueva” izquierda; es la misma de siempre, es aquella que (1) en el siglo XX logró conquistar plazas decisivas en todos los terrenos de la economía, la política y la educación, e imponer el estatismo, siguiendo las pautas antiliberales del marxismo clásico, el de 1848. Esa misma, la de siempre, desde esas fuertes posiciones que tiene tomadas y aferradas, y que no piensa ceder porque les son harto ventajosas, (2) en este siglo XXI se lanza ferozmente a la conquista de otras plazas vitales, en los terrenos de la familia, la cultura y la religión, siguiendo las pautas anti conservadoras del marxismo cultural, el de la Escuela de Frankfurt. Pero… ¡es la misma!

En el siglo XX, los marxistas políticos nos impusieron los 10 puntos del “Manifiesto” Capítulo 2, por la violencia los bolcheviques, y por el engaño los socialdemócratas, “fabianos” y laboristas. Mientras tanto, los de Frankfurt, junto con Gramsci, Luckacs y los marxistas intelectuales, delinearon estrategias para extender su poder, atacando la familia, la cultura y la religión con ideas nada nuevas, pues seminalmente ya estaban en las obras juveniles de Marx, y en la de Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” de 1884. Es lo que en el siglo XXI pretende decretarnos la misma izquierda, nada “nueva”.

¿Y la derecha? Salvo honrosas excepciones, está profundamente dividida entre sedicentes liberales y conservadores. Y en ambos campos hay dos enormes y monstruosas incongruencias: (1) en un extremo, “libertarios” que defienden el libre mercado y la propiedad privada, pero en temas “morales” van contra la vida y la familia, y en muchos casos contra la cultura judeocristiana y la religión. (2) En el otro extremo, los “pro vida y pro familia” que son estatistas en temas de Economía Política y educación (los que también son morales), o sea, contra el libre mercado y la propiedad privada.

En tiempos de la Revolución Americana de 1776, Thomas Jefferson y James Madison fundaron el “Partido Demócrata-Republicano” en los principios del liberalismo clásico. Y en la España de la “Restauración”, en 1875, cien años después, sobre esas premisas, Práxedes Mateo Sagasta fundó el Partido llamado “Liberal Fusionista”. En los EE.UU. de los años ’50, el ideólogo Frank Meyer desarrolló esta misma doctrina liberal conservadora durante la “Guerra Fría”, como su aporte para la revista “National Review”, que nutrió a las bases y líderes del Partido Republicano y otros movimientos afines.

Por lo común la derecha pierde cuando se escinde en dos campos separados y opuestos: conservador y liberal; ahí es cuando siempre gana la izquierda. La “fusión” de las dos vertientes casi siempre da el triunfo a las derechas; así se explican los éxitos de Thatcher y Reagan en los años ‘80. Ronald Reagan siguió las enseñanzas del senador Barry Goldwater, e hizo “fusionismo” en cada una de sus campañas electorales victoriosas: para gobernador de California, en 1966, reelecto en 1970, y luego para la Presidencia de EE.UU., en 1980, reelecto en 1984.

Otro error garrafal

Además de jugar divididos, los de nuestro campo jugamos mal: un juego puramente defensivo. Rara vez hacemos avances con propuestas e iniciativas propias; casi siempre eso lo hace el equipo contrario, y nos limitamos a atajar los pelotazos, lo cual no siempre logramos. ¿Y qué pasa en el fútbol si los jugadores de un equipo se concentran todos atrás, y nadie ataca? Pierden, así de simple. Por eso las derechas hasta ahora hemos perdido el juego político. Y la gente sale dañada, por la incompetencia nuestra.

Los marxistas clásicos y sus “compañeros de ruta” llevan más de 100 años en un plan de juego ofensivo, con todas sus políticas antiliberales, o sea los 10 Puntos del “Manifiesto Comunista” de 1848, cap. 2: la reforma agraria (1); impuesto progresivo a los ingresos (2) y a la herencia (3); estatización de empresas extranjeras y activos privados (4); Banco Central (5); ferrocarriles y transportes estatales (6); fábricas, comercios, tierras y fincas estatales (7); las leyes laborales (8); retenciones a las ganancias en minería y energía, y haciendas agropecuarias (9); educación socializada (10).

Los marxistas culturales llevan a lo menos 20 o 30 años en un plan de juego también ofensivo, con todas sus políticas anti-conservadoras, o sea “los 4 jinetes”: (1) ambientalismo radical, contra la industria; (2) la “perspectiva de género” y la Agenda LGBTIQ+; (3) “multiculturalismo”, exaltando el afroindigenismo y las “plurinacionalidades”; (4) el relativismo posmodernista: no existe la verdad objetiva.

En el campo enemigo, hoy los marxistas culturales no rompen con los marxistas clásicos; lo que hacen es continuar su labor destructiva, disparando sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad ordenada, que son las bases y fundamentos del capitalismo liberal, la propiedad privada y el desarrollo económico. En nuestro campo jugamos a la defensiva, y divididos: los liberales tratan de atajar los tiros en la economía casi exclusivamente; y los conservadores igual, en la cultura y la ética. Pero solos, cada uno por su lado, salimos derrotados a menudo.

La vida, la libertad y la propiedad tienen demasiados enemigos. ¿Cuáles son? ¿Es la corrupción?

No; ese es sólo un síntoma: el problema es el estatismo, nuestro enemigo primordial, del cual la corrupción desbordada es una simple consecuencia. ¿Y cuáles son los otros enemigos? Todos ellos se relacionan con el estatismo, clásico y/o cultural. Son estos 12, principalmente:

Los enemigos comunes de la vida, la libertad y la propiedad

(1) Los IMPUESTOS excesivos, que a todos nos empobrecen, y como nunca alcanzan, nos llevan al endeudamiento estatal descontrolado. (2) El DESEMPLEO, y los obstáculos a las libertades de trabajo y contratación de recursos humanos, y a la creación de empleo. (3) El DINERO inorgánico, la causa del deterioro en el poder adquisitivo de la moneda; es decir, en el poder de compra de nuestros salarios e ingresos. (4) Los MONOPOLIOS, todos, ya sea estatales o ya sea privados, en la economía, y en muchas otras esferas de la vida social. (5) La DES-EDUCACIÓN o degradación notable en la enseñanza, a todos los niveles. (6) El “ECO-ROJISMO” o ambientalismo radical, claramente contrario al desarrollo.

(7) El FEMINISMO RADICAL, que incluye la “ideología de género” la cual motoriza la muy amplia Agenda LGBTIQ+. (8) El “MULTICULTURALISMO”, lo que es decir, el ataque virulento a la religión cristiana, y a la cultura y civilización occidentales, sumados al poco disimulado racismo antiblanco, tan absurdo, injusto y cruel como cualquier otro (9) “POSMODERNISMO”, fuerte ataque contra la verdad, la razón, la lógica y el sentido común, ocultos tras un relativismo ético, conceptual y ontológico. (10) NARCOTRÁFICO, que corrompe mucho de nuestra política, sobre todo a nivel local, y el problema se agrava con la fracasada “Guerra a la Droga” y las medidas “antilavado de dinero”, que a todos nos torpedea las transacciones comerciales y bancarias. (11) El CRIMEN desbordado, con una visión centrada en la policía y la autoridad como entidades “represivas”, y el delincuente como “víctima social”. (12) INJUSTICIA, que es la justicia separada de la verdad y la moral, y que se expresa en los jueces y tribunales ideologizados, politizados o corruptos.

En estos 12 temas, casi no se oyen nuestras voces opuestas. Casi todas las posturas que se expresan son las de izquierda, que dominan la conversación nacional. Nuestra política debe ser esta:

CAMBIAR LA CONVERSACIÓN NACIONAL con 12 TIROS DIRECTOS contra el ARCO ENEMIGO para MOVER LA OPINIÓN PÚBLICA HACIA LA DERECHA al estilo del Tea Party (2009) en EE.UU.

En todos nuestros países latinoamericanos, actualmente hay:

— Temas prohibidos, de los que no se habla, o muy poco. HAY QUE HABLAR, Y EN VOZ ALTA

— Temas que se hablan, pero con la opinión de la izquierda. HAY QUE EXPONER OTRAS POSTURAS, ¡LAS NUESTRAS!

En estos rubros: (1) Impuestos. (2) Empleo. (3) Dinero. (4) Monopolios. (5) Educación. (6) Ambientalismo. (7) Feminismo. (8) Multiculturalismo (9) Posmodernismo. (10) Narcotráfico. (11) Crimen. (12) Justicia. En estos 12 temas, cuando se tratan (y no siempre), ya sabemos las visiones y propuestas que están sobre la mesa, en los medios de prensa y redes sociales, siempre las mismas.

Nuestros temas y posturas NO SE CONOCEN, porque no tienen “dolientes”. Aquí tenemos una lista, no exhaustiva, en el mismo orden anterior. En cada caso, ¿cómo se exponen y se introducen, rompiendo el monopolio comunicacional de la izquierda? Van algunos ejemplos de varios países, con los actores y sus acciones comunicacionales en defensa de la vida, la libertad y la propiedad (ver los links):

(1) IMPUESTOS. En EEUU, las organizaciones anti-suba de impuestos lograron LIMITAR EL PODER IMPOSITIVO mediante una “Carta de Derechos del Contribuyente”, Taxpayer Bill Of Rights. Y más aún, ellas siguen luchando por ampliarla y profundizarla, en beneficio de los contribuyentes.

https://www.irs.gov/taxpayer-bill-of-rights

(2) EMPLEO. Las cámaras empresariales de muchos países financian estudios en pro de la desregulación y flexibilización laboral, para CREAR MÁS EMPLEO, y hacer la producción nacional más competitiva, ante los desafíos asiáticos. Aquí un ejemplo:

(3) DINERO. ¿Es recomendable la DOLARIZACIÓN? ¿Hay opciones alternativas como el retorno al Patrón Oro? En EEUU, el Instituto Ron Paul recibió un merecido reconocimiento por su lucha en favor de un dinero honesto y sano.

http://www.ronpaulinstitute.org/archives/peace-and-prosperity/2016/january/11/a-tribute-to-ron-paul-s-work-for-austrian-economics-and-against-the-federal-reserve/

(4) MONOPOLIOS. Sabemos de los altos precios por ej., de los medicamentos, y la izquierda denuncia cartelización. Pero ¿cómo andamos en IMPORTACIONES y libre comercio? En Hanoi se acaba de firmar el RCEP, que es el mayor tratado comercial del mundo, con una fantástica REDUCCIÓN DE ARANCELES. En nuestros países latinoamericanos, ¿seguimos con el mal llamado “proteccionismo” y las trabas a los bienes y servicios extranjeros? En México por ejemplo se aprestan a “aprovechar las gangas”

(5) EDUCACIÓN. ¿Por qué no se habla del BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR? ¿Y la DEGRADACIÓN de la curricula escolar? Las organizaciones que defienden los derechos de los homeschoolers siempre explican las RAZONES por las que RETIRAN A SUS HIJOS DE LAS ESCUELAS, por ej., en España.

(6) AMBIENTALISMO. Cada año tenemos cifras crecientes sobre desempleo, desinversión, cierre y éxodo de empresas, por las cada vez más rígidas y restrictivas “LEYES VERDES” contra la industria y el desarrollo económico.

(7) FEMINISMO. En Gran Bretaña, Justice for Men & Boys, & the women who love them es un movimiento que DESEMASCARA al feminismo radical, denunciando los daños a los varones, sobre todo a los niños y jóvenes, y asumiendo su defensa en una serie de rubros

https://www.youtube.com/channel/UCKhX1c3ow6BrzdzP3ydpeZQ

(8) MULTICULTURALISMO Ben Shapiro ha escrito Bullies: How the Left’s Culture of Fear and Intimidation Silences Americans, una propuesta de agenda contra toda forma del racismo, en especial del “racismo antiblanco”, tan absurdo y repugnante como el racismo blanco

(9) POSMODERNISMO, una nueva forma de relativismo. El filósofo Roger Scruton hizo toda una crítica de las humanidades posmodernas y algunos elementos del arte posmoderno, con sus implicaciones en ética, filosofía, cultura, religión. En español se ha traducido “El Alma del mundo”

(10) NARCOTRÁFICO. Ciertas figuras como el ex presidente Fernando H. Cardozo de Brasil, que hasta hace poco apoyaban la “Guerra a la Droga”, han dejado de hacerlo, para promover algo MUCHO PEOR: la estatización de la oferta. O sea que el Estado sustituye al drug-pusher. ¿Por qué no se puede hablar de alternativas mejores, como la despenalización gradual en un marco de ampliación de todas las libertades, y no sólo la de endrogarse? ¿Es “tabú”?

https://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/diez-razones-para-legalizar-las-drogas

(11) CRIMEN. En Chile y en todo el mundo, la izquierda desata una feroz campaña de descrédito contra la policía y fuerzas del orden. El Círculo de Amigos de Carabineros de Chile es una organización de carácter privado, sin fines de lucro, dedicada a REIVINDICAR esa injustamente maltratada institución.

https://www.alguaciles.cl/web/mostrar_articulo/MTA=

(12) JUSTICIA. En EEUU, Prison Fellowship, fundada por el legendario Chuck Colson, es la mayor de las organizaciones que aboga por otro modelo de justicia, “restitutiva y compensatoria”, mejor que las políticas punitivas y/o “reinsercionistas”. Este punto de vista cristiano, ¿se conoce acaso?

OBJETIVOS

¿Qué debemos hacer en defensa de la vida, la libertad y la propiedad? Muy simple: UNIR ESFUERZOS, RECURSOS Y MEDIOS humanos, políticos, mediáticos y de influencia, entre todos quienes defendemos esos tres principios y valores, contra nuestros enemigos. Salvo casos muy puntuales y excepcionales, todos están unidos y se apoyan mutuamente en los diversos temas, todos con las mismas posturas.

Nosotros apreciamos enormemente el valor que tienen diversas organizaciones, grupos, partidos e instituciones en combatir por una u otra de todas estas buenas causas; pero no podemos triunfar en solitario. Lo que proponemos es: FUSIONISMO de conservadores y liberales; al estilo del Tea Party en EE.UU., cuando surgió. ¿Cómo es eso? Muy simple quienes prioritariamente defienden la vida, deben apoyar a quienes prioritariamente defienden el libre mercado; y viceversa. De otra forma, la vida y la familia no pueden ganar las batallas; y tampoco el libre mercado y las libertades comerciales y económicas. La izquierda gana; y todos perdemos.

LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA PROPIEDAD son atacadas todas conjuntamente, por los mismos enemigos. El dilema es: se defienden juntas, o perecen juntas.

//*ALBERTO MANSUETI ES POLITÓLOGO, FUNDADOR DEL CENTRO DE LIBERALISMO CLÁSICO//

//**Informe para el VI Foro Liberal de América Latina//

DERECHA CONTRA IZQUIERDA: PRINCIPIOS, VALORES Y ESTRATEGIAS

Por: Alberto Mansueti

El Movimiento por las Cinco Reformas es de naturaleza política; y la buena política comienza por declarar y precisar con claridad los principios y valores que la guían, sirviendo como IDENTIFICADORES, tanto de sus fines, como de los medios conducentes a su logro.

                                                                              I

Los principios y valores no son sólo para libros y declaraciones; son para concretarse en la práctica. Y es mediante acción política inteligente, antes que todo con un programa, como nuestras Cinco Reformas, en el contexto de un proyecto político, la Gran Devolución. Con partidos o movimientos, grupos y activistas, adhesiones y líderes. Y estrategias adecuadas. Los “tigres” de Asia y los “leones” de África están en el proceso de transición de socialismo a capitalismo, algunos desde hace tiempo, siguiendo los pasos de los países de la Europa excomunista; y de todos ellos tomamos lecciones.

Una de las más valiosas es que a la izquierda se le combate con la unidad de las fuerzas contrarias; pero la unidad firme y duradera no es en torno a personalidades, o a “las ideas de la libertad”, sino a un programa concreto y un proyecto específico para conquistar la libertad. Así hemos logrado con éxito la unidad de liberales, “libertarios”, conservadores, “patriotas”, etc., y de católicos, evangélicos, judíos y no creyentes, gentes de muchos matices; salvo con quienes no desean adherir al proyecto. De tal modo nos evitamos las interminables, estériles, y agrias controversias y disputas. Si te gusta el proyecto, adhieres; y podemos mejorarlo entre todos, pues no es perfecto ni inmejorable. O no adhieres; y no hay problema alguno. Así todo es más fácil.

Aunque si tienes un mejor proyecto, tiramos 5 R al cubo de la basura y adoptamos el tuyo; pero de momento el nuestro es único en su género. Y claro que tenemos líderes, y excelentes todos; pero el protagonismo no es de personas, sino del proyecto compartido, que no voy a repetir ni a resumir aquí, porque puedes verlo en las Webs del Foro Liberal de América Latina, y de nuestros partidos Familia de Guatemala y Devolución de Perú; e información adicional en nuestros Blogs personales.

Otra lección que aprendimos: tras la II Guerra Mundial, ciertos países prohibieron los partidos comunistas, socialistas y nazis por decreto; y al poco tiempo volvieron con otros nombres y símbolos. De nada sirvió. Hoy en día, esta parece ser la única estrategia de las derechas convencionales; pero está probado que no funciona.

                                                                              II

Orden, justicia y libertad son nuestros PRINCIPIOS. En esa misma secuencia; porque sin orden no hay justicia, y sin justicia no hay libertad.

ORDEN es la ubicación de las cosas en sus lugares propios que les corresponden. El orden garantiza la buena disposición de las partes en un todo. JUSTICIA es vivir honestamente sin hacer daño a nadie, y dar a cada uno lo suyo propio. LIBERTAD es la facultad de una persona individual, empresa o entidad social para decidir algo, y por lo cual es responsable de sus actos.

Son los axiomas políticos “clásicos” en lo que una vez fue el mundo libre, “occidental y cristiano”, por muchos siglos. Pero desde el siglo XIX el socialismo se hizo cada vez más influyente, y nombró como “capitalismo” al sistema de “economía natural”, pero sin distinguirlo del capitalismo mercantilista; y nombró como de “derecha” a tales principios, e instituciones en ellos inspiradas. Y son términos de amplia aceptación, más vale reconocerlo.

A su vez, los socialistas se identificaron a sí mismos como de “izquierda”, prometiendo una gran felicidad universal que nunca llegó. Y se adueñaron de los gobiernos, aplastando tanto el orden como la justicia y la libertad; e imponiendo sus contrarios: desorden; injusticia; y opresión, tiranía cruel y absolutista. Somos de derecha, naturalmente, sin importar que esa palabra, como “capitalismo” y otras, fueron demonizadas. Es urgente reivindicarlas, des-satanizarlas, quitarles el estigma, o sea el veneno; pues negarlas de nada vale, porque somos lo que somos: impulsores del capitalismo liberal, y por tanto de derecha.

No tenemos vergüenza. Lo que hacemos es resignificar los términos como “socialismo” e “izquierda” por lo que son realmente, para que sean ellos quienes se avergüencen. Recuerda: en el reino animal, comes o eres comido; en el reino social humano, defines o eres definido. Vamos a definir y a redefinir entonces, poner nuestros rótulos a los distintos actores, por cuanto no hay de otra.

Las fuerzas de derecha, no todas y no siempre permanecieron fieles a sus principios, especialmente las mercantilistas. Las que llamamos las “derechas malas” traicionaron, se confundieron, o se acobardaron y se rindieron, muchas veces adoptando conceptos e ideas de izquierda, funcionando como “pseudoderecha”; y así muchas desaparecieron, lo que permitió el avance y dominio de los socialistas.

Otras se mantienen en pie, pero sin vocación de cambios: no hacen reformas de fondo; por eso fracasan, como ha sido en los gobiernos de P. P. Kuczynski (Perú), Macri (Argentina), los “designados” de Uribe (en Colombia), Piñera (Chile) y similares. Por otro lado, están los “tanques de pensamiento” y los “influencers” liberales o conservadores, que también carecen de un programa y un proyecto político para conquistar la libertad, porque se mantienen al margen de la actividad política. ¿De qué vale entonces toda esa retórica anticomunista? Los unos son “politiqueros”, y los otros son casi todos antipolíticos: en conjunto la derecha “reaccionaria” o puramente negativa; nosotros somos la derecha “accionaria” o positiva.

                                                                              III

Nuestros VALORES son los tres pilares del capitalismo y del liberalismo clásico, a veces llamado “conservador”, la mejor expresión de la derecha: GOBIERNOS LIMITADOS, MERCADOS LIBRES, y respeto a la PROPIEDAD PRIVADA. Porque son única vía idónea para tener orden, justicia y libertad.

Combatimos las tres negras realidades que las izquierdas, más allá de sus discursos, nos imponen con todas sus “revoluciones”; y que son las antípodas: Gobiernos “totalitarios” que todo lo esclavizan bajo su dominio; mercados controlados, interferidos, obstaculizados o anulados; y propiedad estatal en economía y en toda esfera privada de la vida social.

Eso es lo que hoy padecemos; y nos han causado desempleo, pobreza, miseria, ignorancia, y absoluta dependencia del “estado”; entre otros males. Porque las izquierdas gozan de total impunidad: sin una derecha competente, escapan a su responsabilidad por estas calamidades, empleando habilidosos engaños y perversas estrategias, que crean confusión por doquier, y con palabras torcidas manipulan las emociones y sentimientos de los desinformados. Instalan mentiras que muchos creen ingenuamente.

                                                                              IV

Veamos las FALSEDADES más dañinas, en sus contextos: las realidades.

1) La madre de todas las mentiras: que el capitalismo reina, no el socialismo; y es el culpable de todos nuestros males. Socialistas y “progresistas” se ven como adalides de la “justicia social” y defensores de los pobres, débiles y oprimidos; pero la realidad es otra. Y no hay izquierdas buenas: las hay blandas que aplican la mentira, y duras que agregan la violencia.

2) Segunda: que socialismo y capitalismo son “opciones” que puedes escoger; incluso combinar piezas de uno y otro. Por eso dicen los curas marxistas que el socialismo es “la opción preferencial por los pobres”; y los “terceristas” se proclaman heraldos de una “opción intermedia”. No; no son dos equipos de fútbol: son absolutamente asimétricos, y la elección es entre vida o muerte, entre el bien y el mal, sin “modelo mixto” ni “tercera vía”.

3) Es evidente que no funcionan las empresas estatales, la educación y la salud públicas, y toda la parafernalia legislativa y burocrática del “Estado de Bienestar”; pero nos dicen es por culpa de “la corrupción” inherente al capitalismo. Y nos distraen con escándalos de “histeria anticorrupción”.

4) Los partidos de izquierdas y sus organizaciones dependientes han aplicado el marxismo clásico y controlan la economía y la educación. Esto les da inmenso poder para imponer por la fuerza todas las mentiras del marxismo cultural: ideología de género; ambientalismo rojo; racismo antiblanco; y relativismo posmodernista. No es una ruptura ni discontinuidad con el marxismo clásico; es una continuación. E implica una “huida hacia adelante” para arrasar con las bases y fundamentos de la cultura y la civilización. Por eso todas las izquierdas, duras y blandas, aplican ambos marxismos.

5) Pero hay otros objetivos estratégicos en el marxismo cultural, como impedir el “fusionismo” de los conservadores y los liberales; y ponernos a todos a discutir sobre asuntos sexuales y transexuales, o la “salvación” del planeta y las bolsas de plástico, el “genocidio” del Almirante Cristóbal Colón y las estatuas, o si la verdad es una “construcción social”, no absoluta, ni puede ser objetiva, etc. Y que así no se hable de privatizar, desregular, y abrir los mercados; por cuanto para ellos esas son “obscenidades” indecibles.

6) Han establecido que el estatismo actual, con su “Estado de Bienestar”, son cosas inamovibles e incuestionables. Si los dejamos, jamás van a salir del poder. Y así la “batalla cultural” la ganan ellos, como estamos viendo todos los días; nosotros no, porque ellos tienen el poder y nosotros no. En un terreno tan desnivelado y desfavorable, la de la cultura es batalla perdida ya de antemano, a menos que se vea que es de naturaleza política, y que se pelea con armas políticas. Lo aconsejable en estrategia es despojarles del terreno alto y ventajoso para ellos; por eso vamos por las Cinco Reformas: para quitarles el poder.

Y con nuestros partidos, que son los más eficaces agentes de cambio cultural, como han sido los marxistas, que nos han cambiado la cultura (para mal) desde sus partidos, aunque operando encubiertos bajo las máscaras de sus “organizaciones de fachada” (Lenin), las ONGs y sus minorías activistas, gritonas e incendiarias. Siempre sus partidos políticos fueron los que manejaron a periodistas, jueces, profesores y maestros, y otros elementos de la “pequeña burguesía”: en directo o usando sindicatos, en secreto o a la vista. Y lo siguen haciendo; hasta peor que antes, porque esos profesionales ya están tan ideologizados (adoctrinados), que accionan “en modo automático”, sin esperar mucho a que se les “baje la línea” o las consignas, como en los viejos tiempos. Y nosotros, como tontos, creemos que “los tiempos han cambiado”. Los tiempos pueden haber cambiado; ellos no.

                                                                              V                           

7) Otras falsedades más: “ya no hay izquierdas ni derechas”; esas palabras son “viejas”, del tiempo de la revolución francesa, así que no tienen valor. Con esta estratagema las izquierdas de todas las variedades y colores consiguen tres objetivos muy bien trazados: disimular o esconder su identidad; intimidar y desarmar a las derechas; y confundir a los poco espabilados y desprevenidos.

8) Otra mentira eficaz: acusar de “ultraderecha” y “fascista” a toda clase de opiniones políticas “centristas”, o de izquierda blanda, es decir no violenta; o de esa derecha que se autonombra como “moderada”, admitiendo tácitamente que hay algo malo en el capitalismo y la derecha.

9) “¡No es socialismo; es populismo!” Es una cobertura muy mañosa que disfraza y oculta el socialismo. “Populismo” no es una corriente ideológica sino un estilo, que sirve como condimento para corrientes de izquierdas o derechas, así como la sal o el picante sazonan el pollo o la chuleta de res o de cerdo. Pero el populismo sí es una amenaza seria pues va contra las elites, sean reales o imaginarias; y apela al “pueblo” directamente, por encima y en contra de las instituciones, sean malas, regulares o buenas. Ahora bien: el pollo al curry sigue siendo pollo; y el socialismo populista sigue siendo socialismo. Como el “democrático”, al igual que el “moderno”, etc. Las izquierdas tienen muchos condimentos, y diversos rótulos y disfraces.

10) Las izquierdas están tan seguras en el poder, que se dan el lujo de competir entre ellas, aunque siempre se acusan unas a otras de falsificar encuestas y hacer fraude electoral. Sus actores no tan radicales se presentan como “mal menor”; y no pocas “centroderechas” juegan este juego. Pero “el mal menor” no hace las cosas bien; y sólo es una antesala a toda clase de males mayores.

11) Por fin sus dos fraudes más perniciosos y a la vez más exitosos, a juzgar por sus pésimos estragos. El primero: reemplazo de la política, que trata sobre las políticas públicas, buenas, regulares y malas, por la politiquería, que trata sobre el poder, quién lo tiene y quién no, y los personajes en el circo de la ruidosa diatriba politiquera. Los politiqueros, estatistas de izquierdas o de la derecha mala, no tienen principios. Abundan en chismes y detalles sin importancia, como los escandaletes de corrupción o de tipo sexual, las trapisondas, triquiñuelas y chicanas judiciales que se lanzan unos a otros para disputarse a mordiscos lo que les interesa: sus cuotas de poder.

12) El segundo: culpar a la política y los políticos, en general, cuando la culpa es del estatismo y los estatistas; y de la politiquería. Se presentan como “ciudadanos” y representantes de “la ciudadanía”, escondiendo su naturaleza obviamente política, y de la peor. Con el vendaval “antipolítico” sus partidos siguen intactos, pero ocultos, manejando los hilos en la oscuridad. Y los de derecha se amilanan, debilitan y degeneran hasta desaparecer. Las continuas marchas y protestas callejera no son sustitutos idóneos para nosotros, que somos gente de trabajo y familia; no “de calle”. Y menos con consignas tontas, como ¡sueldos de los diputados; y su reelección! Lo grave no es lo que gana un diputado, ni si es reelecto, sino lo que hace: ¡leyes malas! Estos dos fraudes tramposos son los mayores obstáculos en nuestro trabajo: culpa mucha gente a “la política” de todos sus males, cuando lo que hay no es tal sino politiquería; y el culpable es el estatismo.

¿Algunas de todas estas mentiras se contradicen unas con otras? Por supuesto sí; pero las izquierdas disfrutan de la ausencia de una derecha fuerte, firme y efectiva, que les ponga en evidencia.

                                                                              VI

No tememos a las izquierdas; ni nos amedrentan las palabras demonizadas. Conceptos claros y precisos de izquierda y derecha nos sirven como potentes luces en la vía, para no perdernos, y alumbrar a otros. No usamos subterfugios inútiles como ponernos adjetivos “moderadores”, o el de “ni izquierda ni derecha”.

Uno de los peores de los muchos fallos de la derecha mala es denunciar siempre a los jefes de las izquierdas con epítetos alusivos a sus personas: ladrones, corruptos, pedófilos, borrachos, “narcos”, asesinos, delincuentes, sicópatas, “dictadores”; y no por socialistas. Pero son algo peor que dictadores, son “tiranos”; y muchos de sus crímenes son reales, pero atribuibles al socialismo como sistema, más que a las tales personas. Nosotros denunciamos los crímenes del sistema, más que a sus caudillos.

Señalar cada una de las falsedades, mostrando y describiendo las realidades, sin temer a las palabras, más bien resignificarlas; y abordando lo medular: las políticas públicas en juego, sin perdernos en tristes minucias o en ataques y descalificaciones personales, son las TÁCTICAS idóneas. Otra es, por ejemplo: si un comunista dijo algo cierto, reconocerlo; eso los desconcierta, y la derecha mala nunca lo hace, y por eso tantas veces se tropieza con la realidad y se cae. Aplica tácticas equivocadas y contraproducentes; como el “triunfalismo”: en las elecciones siempre cantan victoria antes de los comicios; y en los gobiernos se jactan de éxitos que no tienen, porque no hacen las reformas que deberían. Sin embargo, las mentiras tienen patas cortas; y las realidades asoman la cabeza, tarde o temprano, y entonces cunde el desaliento.

Otras veces, como en Cuba y Venezuela desde hace seis y dos décadas, hacen lo opuesto, pero igual de ineficaz: “mostrar las heridas”, pasando fotos de activistas torturados, apaleados y sangrantes; creen que así llaman la atención, y mueven a la piedad. Pero la verdad es que no pasa nada.

Vamos ahora nuestras grandes líneas de acción política: las principales ESTRATEGIAS. Las diseñamos principalmente para contrarrestar las socialistas, que proceden en su mayor parte de Lenin y Stalin las del marxismo clásico, y de Gramsci, Lukacs y las Escuelas de Frankfurt y Birmingham las del marxismo cultural. Fueron buenos estrategas todos, debemos admitir. Veamos:

1) Criticamos duro a la derecha mala, por incompetente y cobarde, e ineficaz siquiera como contención a la izquierda; por eso nuestro primer gran objetivo estratégico: TERCIAR en el cuadro político presente, por lo general bipolarizado entre izquierdas y derechas malas, o entre socialistas duros y blandos. Eso es poniendo parlamentarios 5 R en el Congreso, para ser “la otra oposición”, y cuestionar las leyes malas, que impiden las reformas. El juego político no siempre es bilateral; suele ser multilateral. En ajedrez hay variantes para tres competidores. ¡Eso queremos! Se nos increpa a veces: “¿por qué Uds. critican a las figuras de la derecha, que están bajo ataque de la izquierda?” Porque ser blanco de la izquierda no es mérito en sí mismo; las izquierdas se dan otro lujo: elegir al contrincante, como si un buen boxeador escoge a uno torpe y lo sube al ring.

2) Si logramos terciar y ser “la otra oposición”, después toca ser “la oposición”. Segundo objetivo estratégico, una vez crecidos y fuertes, es SUSTITUIR a las derechas malas, y funcionar como primera oposición a los gobernantes de turno, sean de izquierdas, duras o blandas, o de pseudoderecha.

3) Y luego, el tercero, para cuando estemos en capacidad de hacerlo, dar jaque mate: DESALOJAR del poder a las izquierdas. En los tres casos, contamos con tu apoyo y el de personas decentes, mentalmente claras y bien decididas, en número suficiente para ir logrando con éxito nuestros objetivos. Desde ya sabemos: sin esa condición, ninguno será posible, y nuestros países seguirán en la deriva cuesta abajo.

Una vez en el poder, lo que sigue es tomar distancia de las agencias de la ONU, sus pactos, tratados y acuerdos que nos imponen las leyes malas; luego derogar o reformar radicalmente esas leyes, para poder concretar las Cinco Reformas. Y de este modo empoderar a los particulares, empresas y entes privados con funciones, libertades y recursos devueltos, a fin de que tengan poder como para hacer sus “reformas particulares” en sus entornos inmediatos. O sea: nosotros deshacemos las obras del marxismo clásico, y la gente podrá mejorar su nivel de vida, y deshacer las obras del marxismo cultural por sí misma.

En estos días se juntó casi toda la derecha reaccionaria en Madrid, convocados por Vox de España. Estaban los politiqueros “centristas” abrazados con los “influencers” antipolíticos, esos “batalladores culturales” de Youtube y redes sociales, de la mano con los “tanqueros de pensamiento”, para quienes la “batalla cultural” parece una excusa para evadir la batalla política. Y los devotos de Trump, el mesías que vino a traer salvación. La “Carta de Madrid” habla de “frenar el avance comunista”; pero no se frena con socialistas democráticos, como la mayoría de sus firmantes, ni con pura retórica; sino con prosperidad y bienestar. Y es con reformas estructurales para la transición al capitalismo liberal.

Sin embargo, las bases de la derecha mala son buenas. Tenemos que “jalarles el piso” a sus jefes, atrayendo a la buena gente común que les apoya, en tanto vayan abriendo los ojos. Eso ya ocurre a diario: gracias a Dios las bases de la derecha mala ya empezaron a sentirse frustradas, decepcionadas y desilusionadas.

Somos su única esperanza: la derecha liberal; la derecha buena, auténtica, positiva y afirmativa, “accionaria”. Aspiramos a ser fieles a nuestros principios, sin traicionar. Sin confundirnos, ni confundir a nadie. A no ser cobardes, para así crecer y ser fuertes, con tu indispensable apoyo, a fin de hacer al menos contrapeso a las izquierdas por ahora. Y más adelante revertir sus leyes y políticas, decretadas por la fuerza, el engaño, o ambos medios combinados.

Sabemos que en la política sentimientos y emociones pesan más que argumentos y razones; sin embargo, una comunicación estratégica inteligente, bien informada y habilidosa de nuestra parte puede reorientar los sentimientos y emociones, que ahora se encuentran en función de la retórica marxista y “progresista”, y reencaminarlos hacia nuestros principios, valores y proyecto. No es fácil; pero tampoco imposible.

                                                                              VII

Con todo respeto, pero con firmeza y claridad, decimos a cada cual lo suyo. A los socialistas de buena fe, que el socialismo es antisocial; a los cristianos socialistas, que es anticristiano; a los ateos, que vamos por la separación no sólo de las iglesias y el estado, sino también de la enseñanza; a los “anarcocapitalistas”, que el caos y el desorden son ajenos al capitalismo; a los “tanques de pensamiento” y a los “influencers”, que la pelea es política; a las derechas malas, que las “reformitas” no sirven. A quienes pretenden que no existimos, les decimos: que sí existimos y aquí estamos, gracias a Dios, muy activos, sumando gente y trabajando. Y a todos les pedimos: que nos escuchen y que nos conozcan bien antes de juzgarnos.

Sabemos que en la vida todos tenemos legítimos anhelos y proyectos personales; seamos sinceros: todos queremos destacarnos, e incluso sobresalir. Pero quienes nos sumamos a esta empresa política, sabemos que eso no colide, como algunos erróneamente parecen suponer, con nuestras aspiraciones: al contrario: como partes destacadas de un proyecto tan ambicioso como es el de cambiar por completo y radicalmente la faz de nuestros países, nuestros nombres y apellidos se inscriben, y desde ya, en la historia del futuro.

A menudo nos preguntan si descartamos alianzas con otras fuerzas, acuerdos para postular en otros partidos, o incluso el alquiler de partidos taxis para llegar al Congreso. En principio no descartamos nada de eso; pero siempre y cuando no nos haga perder nuestra IDENTIDAD propia, la del proyecto, nuestro más valioso capital y activo político.

Un trabajo que hacemos a diario es educación política: enseñar, capacitar y entrenar. Si algo no entiendes de nuestra aventura, puedes acercarte a nosotros a través de las redes sociales con tus preguntas o tus dudas, y también con tus comentarios u observaciones.

No tenemos el dinero ni el poder comunicacional de la derecha reaccionaria; pero sí un arma muy poderosa: LA VERDAD. Con los argumentos; y el proyecto. Podemos perder escaramuzas, incluso una batalla; pero la guerra no está perdida. Para ganarla, ¡contamos contigo!

//*ALBERTO MANSUETI ES POLITÓLOGO, FUNDADOR DEL CENTRO DE LIBERALISMO
CLÁSICO//