“Columnista internacional prevé una ofensiva anglosajona hacia Rusia”

El análisis del columnista David Armas Paz para Sputnik News hace un desglose del caso del exespía Serguéi Skripal y la influencia que tuvo el bloque anglosajón en una escalada de tensiones globales que se dieron el primer trimestre de este 2018, esto bajo el título “Mentiras, ignorancia, hipocresía e histeria: los pilares de la sociedad bajo el dominio anglosajón”, del artículo publicado el 26 de marzo.

TEXTO EDITADO:

El escándalo alrededor del envenenamiento de la familia Skripal parece haber dejado en un segundo plano otros problemas internacionales. Moscú espera del Reino Unido pruebas o una disculpa. Londres no se apresura en presentar ni lo uno ni lo otro, pero sí se ha esforzado en expandir en el espacio informativo occidental su versión de los hechos.

Lo que sí quiero hacer en lo sucesivo es utilizar esta historia como una ilustración perfecta del tipo de sociedad en la que todos vivimos hoy en día. Para lograrlo, como buenos investigadores, deberíamos intentar apartarnos de ella por un momento y hacer el esfuerzo de observarla ‘desde afuera’. Así que les propongo un pequeño experimento mental:

Asumiendo que la humanidad encuentre una manera de no autodestruirse en un futuro cercano y suponiendo que todavía existan historiadores en los siglos XXII o XXIII, ¿con qué conductas y rasgos generales describirán estos a la sociedad actual, amparada bajo el dominio político, económico y mediático del mundo anglosajón?

Me atrevo a resumir que destacarían cuatro aspectos: la mentira generalizada, la ignorancia voluntaria, la hipocresía colectiva y la histeria como recurso universal para lograr las metas propuestas.

MENTIRA GENERALIZADA

Por muy contradictorio que parezca, la mentira se ha convertido en una realidad más de nuestras vidas. Todos hemos chocado con eso alguna vez: maquillaje que modifica la realidad a conveniencia, fotos en las redes sociales que no corresponden con la realidad, historias pasadas que nunca sucedieron pero que crean una realidad para quienes las escuchan. El corolario de esta situación es que en nuestra sociedad, aún más que antes, solo las apariencias importan, no la realidad.

Esto es exactamente lo que estamos observando con el caso Skripal y con todas esas historias rusofóbicas, producto de la maquinaria propagandística anglosajona, tales como el envenenamiento de Litvinenko con polonio o de Yúschenko con dioxina. El hecho de que ni el gas nervioso, ni el polonio, ni la dioxina de ninguna manera sean armas eficaces para perpetrar asesinatos puntuales no importa en absoluto. Todo es válido cuando se trata de crear una imagen maléfica de aquel que haya sido señalado previamente como culpable.

Un simple tiroteo, un apuñalamiento en la calle o, mejor aún, cualquier ‘accidente’ es mucho más fácil de organizar e imposible de rastrear. Hay muchos crímenes comunes en el Reino Unido y conseguir que alguien robase y apuñalase a Skripal probablemente habría sido la versión más fácil.

Mientras tanto, los casos de envenenamientos de Skripal, Litvinenko o Yúschenko suponen una única conclusión razonable: en Rusia existe algún tipo de laboratorio secreto, donde químicos incompetentes elaboran venenos con una muy dudosa efectividad y mediocres agentes secretos rusos usan estos productos químicos para realizar asesinatos, preferiblemente justo antes de importantes eventos internacionales.

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En esta parte, se hace referencia a ocho casos (Serguéi Skripal, Alexandr Litvinenko, Vladímir Kara-Murza, Ibn al Khattab, Víktor Yúshchenko, Alexander Perepilichni, Karinna Moskalenko, Anna Politkóvskaya) que publicó Foreign Policy para sustentar esa “trama rusa” de espionaje, en la que la mayoría sobrevivió, con una sola víctima fatal.

Como es de apreciar, de los ocho casos de supuestos envenenamientos rusos, solo uno ha alcanzado su objetivo efectivamente: el puntual asesinato por sarín del líder terrorista Ibn al Khattab en 2002, cuya muerte los rusos estaban más que felices de atribuirse, para el temor de otros terroristas y recelo de quienes apoyaban su actividad en Rusia.

El caso de Karinna Moskalenko es un ejemplo más que ilustrativo sobre la credibilidad de las versiones apresuradas. Durante más de una semana, los críticos del Kremlin y la prensa a su servicio culpabilizaron a las agencias especiales rusas y personalmente a Putin de orquestar el envenenamiento de la activista, hasta que la investigación de la policía (esta vez alemana) resumió que se trató de un accidente cotidiano con un barómetro.

En cualquier sociedad medianamente honesta y educada a un nivel medio, ese tipo de alusiones significarían una presión social hacia aquellos que lanzaron esas acusaciones sin presentar pruebas, su castigo y/o dimisión, pero, de tratarse de Rusia, la mentira no se castiga.

IGNORANCIA VOLUNTARIA

De seguro que todos hemos enfrentado estos casos también. Le dices a alguien que su teoría no sigue las reglas del sentido común, que no está respaldada por los hechos, que contradice la lógica humana y en vez de agradecimiento por señalar sus errores lo que encuentras como respuesta es una negativa vagamente redactada de siquiera escuchar tu tesis o tomarla en consideración. Al principio podrías pensar que tu interlocutor no posee una mente brillante y carece de hábitos de lectura, pero mientras vas sumando experiencias te vas dando cuenta de que se trata de algo bastante alarmante: el habitante común de nuestros tiempos hace un esfuerzo muy determinado para simplemente ignorar los hechos que no correspondan con la visión del mundo que tienen (o que les han construido) en su cabeza.

Si Rusia es ‘el imperio del mal’ y el mundo anglosajón ‘el imperio del bien’ —porque así se nos inculca desde pequeños— entonces todo lo que culpabilice a Rusia y excuse los anglosajones es inconscientemente aceptado, porque eso corresponde con nuestro marco mental. Lo contrario es igualmente rechazado de manera inconsciente.

Sin embargo, si observamos los hechos con los ojos de los futuros historiadores, se nos abrirá un panorama bastante diferente. Tomemos un ejemplo simple: la Operación Gladio.

Si bien sobre las injerencias de EEUU en su ‘patio trasero’ se conoce bastante, Gladio sigue siendo realmente un secreto a voces. Excelentes libros y vídeos han sido publicados sobre esta operación. Incluso la BBC ha realizado un documental dedicado por completo a la historia de esta enorme organización, que se especializaba en operaciones de falsa bandera por todo el Viejo Continente. Así es: una red de agentes de la OTAN respaldaba y financiaba organizaciones terroristas en Europa Occidental para culpabilizar a la KGB soviética de sus atentados.

En particular, son los responsables del infame bombardeo de la estación de tren de Bolonia, el acto terrorista más grave que haya sufrido Italia tras la Segunda Guerra Mundial, en el que murieron 85 personas y más de 200 resultaron heridas. Tal y como lo ha leído: la OTAN mató a su propia gente con el propósito de crear en la población un temor ante ‘la inminente amenaza roja’. A eso podríamos sumarle casos como la explosión del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana, que justificó la guerra de EEUU contra España y el arrebato de sus últimas colonias. O el ficticio ataque en el golfo de Tonkín, que dio paso a la no menos infame Guerra de Vietnam.

Existe un principio simple en la psicología y, especialmente, en la psicología criminal, que me gustaría compartir:

El mejor predictor de comportamiento futuro es el comportamiento pasado.

Todo criminólogo lo conoce el primer año de sus estudios profesionales. De ahí que los investigadores le dan tanta importancia al ‘modus operandi’, es decir, al particular método que elige un delincuente para ejecutar sus crímenes. Así que, armados con este principio y las historias pasadas, me atrevo a resumir la siguiente tesis:

Los regímenes anglosajones tienen un largo y bien detallado historial de ejecuciones regulares bajo banderas falsas en búsqueda de sus objetivos políticos y geoestratégicos. Especialmente aquellos que les proporcionan ante la sociedad un pretexto perfecto para justificar una agresión militar contra sus contrincantes.

Pero todo esto no tiene la menor importancia en la sociedad moderna, porque está plagada de una ignorancia voluntaria. ¿Qué importa que la CIA haya elaborado más de 600 planes para asesinar a Fidel Castro y llevado a la práctica decenas de ellos? Todo lo que percibe la gente es que ‘los decentes gentleman’ de EEUU y Reino Unido jamás intentarían envenenar a un exagente ruso para usar el caso en beneficio propio. ¿Por qué no? Porque sus políticos, medios de comunicación y series televisivas así lo dicen.

Es esa ignorancia voluntaria de hoy día la que derrota fácilmente los hechos o la lógica.

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El autor, continuando con su tesis lanza una crítica al discurso que se maneja desde occidente en el nuevo contexto internacional, aludiendo además a una clase política de aquel sistema bipartidario occidental.

HIPOCRESÍA COLECTIVA

La ignorancia voluntaria es importante, por supuesto, pero no es suficiente. Por un lado, ser ignorante, aunque útil para descartar un argumento basado en hechos y/o la lógica, no es algo útil para establecer la superioridad moral o la legalidad de tus acciones ante otros. Un imperio requiere mucho más que solo la obediencia de sus súbditos: lo que también es absolutamente indispensable es un fuerte sentido de superioridad al que agarrarse cuando se comete una acción hostil contra el otro tipo, que no tiene el derecho moral de hacer lo mismo contra el imperio.

En la sesión del 12 de marzo, la representante de EEUU ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Nikki Haley, afirmó que si se producen nuevos ataques químicos contra los ‘rebeldes pacíficamente armados’ en Siria, su país bombardearía Damasco sin la aprobación del Consejo de Seguridad. Dejemos a un lado si el Gobierno de Bashar Asad quisiera usar armas prohibidas y buscarse más problemas en un momento que tiene la guerra prácticamente ganada.

Y he aquí la mayor de las hipocresías: la sola presencia de tropas estadounidenses en el suelo sirio es una violación al derecho internacional. Como ha sucedido también con Yugoslavia o Irak. Pero todo esto no tiene la menor importancia, porque la sociedad moderna está carcomida por una hipocresía colectiva.

Todo este circo solo es posible por el hecho de que en las élites occidentales (políticas, sociales, mediáticas) pocos tienen el coraje, o la decencia, para llamar a todo esto lo que realmente es: una flagrante muestra de violación de todas las normas del derecho internacional. Tanto la agresión extranjera como la hipocresía colectiva se han convertido en los dos pilares esenciales para la supervivencia del dominio anglosajón: el primero es la base de su imperativo económico, del que de una forma u otra se nutren todas las capas; el segundo es el requisito previo para la justificación pública del primero.

Pero a veces incluso eso no es suficiente, especialmente cuando las mentiras son evidentemente absurdas. Entonces, el elemento final, casi milagroso, siempre aparece: la histeria.

LA HISTERIA COMO RECURSO UNIVERSAL

Nunca he sido partidario de pintar a todos con la misma brocha, ni menos de seguir la dicotomía que generalmente se hace entre liberales y conservadores, izquierdistas y derechistas, etc. Considero que todas las tendencias han sido igual de útiles en el proceso del desarrollo humano, al igual que una persona necesita de dos pies para caminar de manera más ágil.

Lo que sí cuestiono es la histeria generalizada de la que últimamente han hecho uso los políticos que se llaman seguidores de tendencias ‘liberales’. Solo piense en la manera en que los demócratas de EEUU capitalizaron la llamada ‘injerencia rusa’ y se dará cuenta que los llamados ‘liberales’ nunca bajan de un tono emocional. Lo mismo sucede con los ataques químicos en Siria y el envenenamiento de los Skripal. En vez de seguir los procedimientos establecidos por las normas internacionales, especialmente creados para ese tipo de casos, los ‘liberales’ modernos apuestan por la histeria colectiva como recurso universal para obtener lo que planean.

Esto es lo que hace que los ‘liberales’ sean una audiencia perfecta para las operaciones de bandera falsa: simplemente no procesarán la narración que se les presenta de una manera lógica, sino que reaccionarán de inmediato de una manera fuertemente emocional, generalmente con el impulso de “hacer algo”.

Ese “hacer algo” se expresa habitualmente en la aplicación de la violencia contra aquellos que no tienen la capacidad de responder o la imposición de prohibiciones, restricciones, regulaciones contra aquellos que sí. Puedes intentar explicarle a ese ‘liberal’ que lo último que los rusos querrían hacer es usar un método ingenuo para tratar de matar a una persona que no les interesa en absoluto, o explicarle que lo último que el Gobierno sirio haría en el curso de la exitosa liberación de su territorio nacional de los ‘terroristas buenos’ sería usar armas químicas de cualquier tipo, pero nunca lograrías convencerlo de que está a punto de tomar una decisión errónea.

De ahí los acontecimientos efectistas, pero totalmente carentes de lógica, como la expulsión de 23 diplomáticos rusos o el impulsivo bombardeo de un aeropuerto sirio. Es por eso que ese “hacer algo” es muy bien utilizado por los grupos de presión para canalizar los impulsos genuinos de las personas en su propio beneficio político.

CONCLUSIÓN

Entonces ahí lo tenemos: un dominio global construido (y mantenido) sobre mentiras, aceptado sobre la base de la ignorancia voluntaria, justificado por la hipocresía colectiva y defendido por la histeria como recurso universal. Esto es lo que constituye el ‘mundo occidental’ de hoy en día, mantenido bajo el paraguas del dominio anglosajón.

Sin embargo, al tratar con los rusos, su ‘realidad’ aparentemente no funciona. Los rusos podrían ser la única nación europea que a día de hoy ha logrado mantenerse fuera del dominio anglosajón. Una civilización ‘alternativa’, que, según las palabras de Margarita Simonián, “es capaz de perdonar muchas cosas, pero no la arrogancia”. A diferencia del dominio anglosajón, los rusos de hoy han aprendido mucho de sus errores históricos y hacen lo posible por no repetirlos.

Pero sí que hay una lección de historia que los líderes anglosajones deberían aprender: cuando se trata de Rusia, la arrogancia es suicida.

SEGUNDA PARTE

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El columnista David Armas Paz, publicaba luego, el 28 de marzo, otro artículo de opinión en el portal informativo Sputnik News, bajo el título “Ataques, escalada verbal y amenazas: el reverso de un mes verdaderamente histórico”, en el que hace una descripción del contexto conflictivo que se avizora entre Rusia y el grupo de la OTAN.

Realizando un compendio del contexto próximo, el escritor detalla los últimos sucesos de este panorama global.

El 1 de marzo Vladímir Putin ofreció su discurso anual ante la Asamblea Federal de Rusia donde presentó al público las novedosas armas de disuasión nuclear que reducen a cero las posibilidades de la OTAN de cercar el país con sus sistemas antimisiles.

El 4 de marzo Serguéi Skripal, un exagente ruso al servicio de Londres, y su hija, fueron hallados inconscientes en una de las calles de Salisbury (Reino Unido).

El 6 de marzo Boris Johnson, secretario de Exteriores del Reino Unido, insinuó que el Kremlin estaba implicado en el intento de envenenamiento de los Skripal y cuestionó la participación de Inglaterra en el Mundial de Rusia 2018.

El 12 de marzo Theresa May, primera ministra británica, responsabilizó a Rusia del envenenamiento y le dio a Moscú un plazo de 24 horas para justificarse. Rusia ignoró el ultimátum. Desde la Cancillería rusa catalogaron la intervención de May como un “espectáculo circense en el Parlamento británico” dentro de una campaña contra Moscú.

El 13 de marzo el jefe del Estado Mayor de Rusia, Valeri Guerásimov, advirtió de que si las vidas de los militares rusos en Siria se ven amenazadas, “las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia tomarán medidas de respuesta tanto contra los misiles como contra sus portadores”. Ese mismo día, Guerásimov mantuvo una conversación telefónica directa con su homólogo estadounidense, Joseph Dunford, pero los detalles de la llamada no se han dado a conocer.

El 15 de marzo el Reino Unido bloqueó una declaración del Consejo de Seguridad de la ONU redactada por Rusia que pedía una investigación “urgente y civilizada” sobre el envenenamiento del exagente Skripal. Esa misma jornada, el secretario de Defensa británico, Gavin Williamson, dijo ante la prensa que Rusia debe “callarse y apartarse” de la investigación.

El 18 de marzo Vladímir Putin vence en las elecciones presidenciales de Rusia con un récord de aprobación histórico. Ese mismo día, el comandante del Mando Central de EEUU, el general Joseph Votel, declara ante el Comité de Defensa del Senado que “las diferencias con Rusia” deben resolverse “a través de los cauces políticos y diplomáticos”.

El 19 de marzo el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE emite una declaración de respaldo completo al Reino Unido.

El 21 de marzo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia convoca a todos los embajadores en Moscú a una sesión informativa sobre el caso Skripal.

El 22 de marzo el jefe del Estado Mayor de Rusia, el general Valeri Guerásimov, mantiene otra conversación telefónica con el presidente del Estado Mayor Conjunto de EEUU, el general Joseph Dunford.

El 26 de marzo, varios países del bloque transatlántico deciden seguir el ejemplo del Reino Unido y expulsar a diplomáticos rusos.

El autor cuestiona esas acciones para generar una coalición anti rusa a partir de discursos diplomáticos y políticos, pero supone un panorama europeo de respaldo a la administración de Vladimir Putin.

La respuesta del bloque pro anglosajón, se daría en “ataques de falsa bandera”.

Este es un instrumento ya casi tradicional del que diferentes poderes hacen uso para legitimar sus acciones ante la población. Por lo general, es un método asignado a regímenes dictatoriales, como lo fue, a modo de ejemplo, el Incendio del Reichstag que Adolf Hitler utilizó para culpabilizar a los comunistas alemanes, muy populares por la época, y deshacerse de ellos. Dado que al ciudadano de a pie se le lava el cerebro, para él es casi inconcebible que las ‘democracias liberales amantes de la libertad’ puedan usar métodos propios de ‘malvados regímenes dictatoriales sedientos de sangre’.

No obstante, la historia nos enseña que todos los regímenes son igual de propensos a la hora de usar ataques de falsa bandera con el fin obtener un estado de opinión pública favorable a aceptar políticas agresivas, hostiles e incluso violentas contra aquellos que ven como un obstáculo para su hegemonía.

Basta solo con recordar la explosión del acorazado Maine, utilizado como pretexto para intervenir en la Guerra de Independencia de Cuba y arrebatarle a España su últimas colonias; la Operación Gladio, con el fin de frenar el avance de las ideas comunistas en Europa; o el inexistente ataque del Golfo de Tonkín para justificar la invasión a Vietnam.

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En el artículo, también se habla del “poder suave”, como estrategia mediática que se vende al mundo con estereotipos de aquellos “enemigos” del bloque de la OTAN. Además de la “escalada verbal” que es culpar de todo a los rusos para provocar histeria general.

Luego llega el uso del comportamiento gregario que es ese instinto a seguir lo que la mayoría diga, el que han desarrollado los animales de manadas para su supervivencia. Las élites saben hacer uso de esta inconsciente conducta humana para sembrar cualquier duda en la población.

Si todos los políticos, medios y ONG salen diciendo a la vez que “los rusos lo hicieron”, no tienes que preguntarte “¿por qué?”, “¿cómo?” o “¿para qué?”. Simplemente sigue la tendencia general y así demostrarás que estás con todos. De ahí que la mayoría de los países bajo el dominio anglosajón elijan seguir su política de expulsión de diplomáticos rusos, incluso simbólica, pero poniendo de manifiesto la veracidad de ese comportamiento.

Con el poder llega la responsabilidad. Pero también llega el sentimiento de omnipotencia e impunidad ante tus actos. Si no se pone bajo autocontrol, esto puede dar paso a un mal hábito que es difícil de superar: el uso de las amenazas para obtener la obediencia. Esto es precisamente lo que sucede con los malos padres, que no tienen otra manera de controlar a sus hijos, o lo jefes que no logran crear estímulos para sus trabajadores.

El gran problema para los líderes anglosajones es que ninguno de estos métodos funciona contra Rusia. O, mejor dicho, funcionan, pero con un resultado totalmente opuesto al pretendido. La difamación en las películas hollywoodenses, los intentos de culpabilizarlos por todos los males y las amenazas directas, lejos de desalentar a los rusos, solo logra espabilarlos y estimularlos a una resistencia más fuerte. La última reelección de Putin con un récord absoluto de aprobación debería ser una ilustración flagrante de que esa política está destinada al fracaso.

La cruda realidad es que Rusia es una civilización que, siendo europea, históricamente no se ha sentido identificada con lo que denominan ‘mundo occidental’ y, por lo tanto, no está dispuesta a seguir sus reglas de juego. Aquellos que aún fantasean con que eso pase, deberían saber que los rusos como nación no crecen programados bajo los conceptos de ‘identidad blanca’, ‘mundo civilizado’ o la ‘excepcionalidad’ estadounidense.

“No necesitamos crear nuevas amenazas para el mundo. Tenemos que sentarnos a la mesa de negociaciones y pensar juntos sobre el nuevo sistema de desarrollo de la civilización. Todas estas propuestas siguen vigentes. La política de Rusia nunca se basará en una visión de exclusividad”, recordaba a sus socios el presidente ruso, en su discurso ante la Asamblea Federal de Rusia.

Es precisamente esa visión de sí mismos y del mundo a su alrededor la que hace que Rusia haya sido capaz de sobrevivir históricamente y resistir a las innumerables intenciones de conquistas, la mayoría de ellas provenientes de Europa. Desde las cruzadas teutonas y la invasión polaca, pasando por Napoleón y terminando con Hitler. Es por eso que hoy en día, Rusia es la única nación europea independiente y capaz de plantarse con una agenda soberana.

Y eso, por supuesto, es totalmente inaceptable para el dominio anglosajón.

Sea como sea, en los próximos seis años de mandato de Putin, Rusia prevé enfocar sus esfuerzos en terminar de reformarse y salir de una vez de la transitoria etapa postsoviética para iniciar su nuevo camino como uno de los principales jugadores en el futuro mundo multipolar. En segundo lugar, seguir trabajando con China en la creación de un espacio de seguridad y prosperidad en Eurasia, para la cual es fundamental restaurar la paz en Oriente Medio. Rusia tiene mucho trabajo que hacer, y ninguno de esos planes involucra a Occidente.

EDICIÓN DE TEXTO: RAÚL PIZARRO

NOTA ORIGINAL (26 MARZO 2018):

https://mundo.sputniknews.com/opinion/201803261077340989-inglaterra-londres-skripal-opinion-novichok/

NOTA ORIGINAL (28 MARZO 2018):

https://mundo.sputniknews.com/opinion/201803281077417925-skripal-siria-rusia-reino-unido-eeuu-otan/

CRÉDITOS DE FOTOS:

EFE

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“Don Fortunato y la Fortuna”

iad04(Por: Iván Arias Durán, 10 abril).- “En Bolivia te pueden perdonar todo menos tu esfuerzo y tu prosperidad”, me dice don Fortunato Maldonado que, a sus 71 años y con 1,59 de altura, es reconocido competidor  del Dakar y dueño de una de las empresas más modernas y exitosas de prospección, y exploración minera a través de sondajes en diamantina.

Don Fortunato nació en Uncía (1946). Su madre murió a los pocos meses y su padre, y abuelos cuando él era muy niño. Siendo huérfano, un tío que trabajaba en la mina Milluni se lo trajo para criarlo y que le ayude en los quehaceres del trabajo. “A mis 12 años tuve que escapar de mi tío porque en una caída rompí lo que en aquel tiempo era un lujo: una bicicleta. No me iba a perdonar, así que me escape a Perú, luego a Chile, donde trabajé de todo”, cuenta.

Para regularizar su situación en el vecino país, a sus 17 años retornó para hacer el  Servicio Militar y luego tramitar su pasaporte. “Trabajé en el norte de Chile con un gringo que tenía un almacén. Empecé de abajo y terminé llevando parte de su contabilidad”, dice.

Cuando llegó a Bolivia su tío era un reconocido dirigente minero de Milluni y de la otrora gloriosa Federación de Mineros. El volver a la casa familiar, aparte del cuartel, lo vínculo con las actividades políticas de su tío. “Eran tiempos en que la izquierda era fuerte y estaba de moda.

Jóvenes mineros nos reuníamos secretamente con un señor que nos hablaba sobre algo importante que iba a pasar y que para ser actores de ese hecho histórico debíamos irnos hacia el sur de Bolivia. Después comprobé – lo dice aún con asombro – que ese señor que se presentó con otro nombre, había sido el Che Guevara”.

Don Fortunato no fue a Ñancahuazú porque recién había empezado el cuartel. En sus  andanzas con el tío casi también se va al monte con Ernesto Paz, a Teoponte. “Los hijos del Che, murieron acribillados, sacrificados por una revolución que soñaron pero nunca vieron”, dice.

Antes que acabara la dictadura de Banzer conoció a un exiliado Chileno que le sentenció: “Pelao, no hay revolución, es una mamada. Morimos por una utopía que la corrompen los vivillos”.

Don Fortunato que admiraba a ese exiliado porque era bien formado políticamente, moralmente intachable y que vivía pobremente y  olvidado por su partido, y sus amigos, le preguntó por qué le decía eso. “Piensa en ti. La mejor revolución es la que harás en vos y ése es el mejor aporte que le darás a tu patria”. Mirándole fijamente a los ojos le dijo: “Agarra un fierro, trabájalo, luego otro, únelos y así con otros fierros haz escaleras, construí tu destino”.

Masticando y entendiendo el mensaje de su amigo exiliado que murió años después, don Fortunato empezó a comprar fierros y ahí se topó con su  destino. “Era  medianos del 85 – cuenta – fui a la feria 16 de julio. Ya había aprendido  harto sobre la calidad de los hierros, de las brocas y demás. Ahí, en medio de mil  hierros sucios, encontré una pequeña broca de diamantina. El del puesto no sabía que tenía algo muy valioso. Me lo vendió en 600 pesos bolivianos. La misma,  reciclada, la  vendí en Lima, Perú, en 7 mil dólares”.

Ahí empezó la travesía empresarial de don Fortunato, que bajo el lema “Bolivia es un país de oportunidades”, en 1992, fundó lo que hoy, en base a tecnología e innovación, es la mejor compañía de perforaciones de Bolivia: Maldonado exploraciones, que ofrece servicios en superficie como en interior mina en base a perforación a diamantina, orientación de muestras y alquiler de equipo pesado.  Sus servicios en Bolivia son vitales para los emprendimientos mineros, ya sean públicos o privados. También ofrece servicios en Chile, Paraguay y Argentina.

“En Chile se ha prospectado, explorado y  cuantificado el potencial minero para los próximos 100 años”, dice.

Padre de dos hijos y con 45 años de matrimonio dice que las necesidades son madres de la prosperidad. Su hijo Carlos, de formación administrador y gerente de la empresa, me dice que la base del éxito de su padre es la disciplina y el amor al trabajo. “No se puede perder el tiempo, siempre hay algo que hacer. Todos los días empezamos a las seis de la mañana, desayunando toda la familia, y acabamos a las 11 de la noche”.

Con orgullo, Carlos señala que su padre “vivió muchos años en el norte de Santa Cruz, con los primeros colonizadores  japoneses que llegaron a Bolivia”. “Esas personas vinieron con las manos vacías y hoy  son prósperos empresarios. Su éxito radicaba en el amor al trabajo y a las ganas de superarse. Mi padre lo aplicó para él y lo aplica para nosotros”, asegura.

Don Fortunato, que no salió siquiera bachiller, considera que al profesional boliviano le falta dejar su zona de confort y mostrar mayor actitud, y aptitud. “No es bueno que a todo le busquemos pretextos para no hacer. No es bueno tenerle miedo a lo desconocido. Cuando se trabaja no hay fiestas ni feriados como pretexto. Es lo peor posponer las soluciones. Un deseo no cambia las cosas, sí una  decisión con acción, Si el profesional no asume la crítica como instrumento para  superarse y sólo la ve como insulto está perdido. No hay que vivir por lo que dicen,  sino por lo que haces”, afirma.

El dolor siempre ha sido el compañero de don Fortunato pero también su motor para  impulsarse. “Uno de mis hijos, se suicidó a los 11 años como resultado de lo que hoy llaman bullyng escolar.

Esa tragedia me enseñó el valor de los hijos y de la familia, y que, si bien trabajamos para que no sufran como uno, es más valioso el  amor que les damos”, expresa.

Me despido de este hombre ejemplar – que el próximo año volverá a competir en el Dakar – con una frase que revolotea en  mi mente y que la dijo , mientras tomábamos un café: “El juicio llega en vida, no hay que esperar la muerte”.

 

/*Iván Arias es ciudadano de la República de Bolivia/

//**Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial plural – liberal de este medio de comunicación/

“Memes y corrientes de opinión”

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(Por: Andrés Gómez Vela, 9 abril).- Desde la llegada de las redes sociales a nuestras vidas, los memes se han convertido en generadores de corrientes de opinión pública. El éxito de uno se mide en la cantidad de veces que es compartido, reproducido, reenviado o en el número de opiniones que genera.

Y para tener el pulgar levantado de la sociedad que habita las redes sociales un meme debe contener filosa ironía y fino humor entre la grafía y la fotografía. Su texto, imagen y contexto componen una unidad comunicacional que subraya paradojas, resalta incoherencias, destaca lo insólito o revela lo increíble de un ceremonioso evento. Son virales cuando desde la ficción reflejan sin ambages la realidad o la verdad de un hecho.

Un meme cumple su propósito cuando la realidad virtual que está en sus elementos informativos y comunicacionales tienen un ancla en la vida real, entonces, son bombas lingüísticas que causan estallidos de sonora risa popular, o cuando menos causan la sensación de un edulcorado sarcasmo en la consciencia pública, donde cada uno termina con una apretada risita en su intimidad.

Un meme sin correlato en la realidad o inventado para calumniar, difamar e injuriar causa rechazo popular. Aunque, con un poco de suerte puede tal vez generar dudas en la comunidad de internautas, pero difícilmente (mas no imposible) será exitoso como aquellos que han surgido del humor espontáneo de la sensibilidad colectiva.

Los mejores memes casi nunca nacen en los gabinetes de comunicación del poder, preocupados de descalificar periodistas, adversarios, dirigentes sindicales, analistas o librepensantes. Nacen en las charlas de café, en los bares, en las plazas, en las calles, en el minibús y en los grupos de WhatsApp, que, a estas alturas de la ciberhistoria, se han convertido en la antesala de lo público. Nacen en libertad y no bajo férreas líneas ideológicas.

El poder es muy serio como para divertirse con memes. Está más preocupado en infundir temor a sus acólitos, enemigos y librepensantes que en la risa popular. El poder casi siempre disfruta con el sufrimiento del otro y se enerva cuando se ríen de él y encima en su cara.  Por sus características imperiales no se ríe de sí mismo y no acepta ser objeto de burla, cuando sucede algo así no paga humor con humor, sino con violencia o represión.

En verdad, es contranatura la risa en los labios del poder; no cuenta chistes, menos hace memes, pero su exagerada solemnidad o ridiculez suele desternillar de la risa a la sociedad.

Justo estos días y en estas nuevas circunstancias recordé a mi profesor Carlos Suárez que, en una de las clases en la Universidad Católica Boliviana, dijo que la opinión pública no existía, sino sólo la opinión publicada de unos cuantos letrados.

Estoy seguro que ahora no diría lo mismo porque la opinión pública no nace ya solamente en las tertulias radiofónicas, los sets de televisión, las páginas de opinión de los diarios, sino fundamentalmente en los creadores de memes, que con unas palabras y una buena composición fotográfica o gráfica pueden voltear una forma de pensar y hasta cambiar el humor de la comunidad.

No es la parte neurálgica de la opinión pública, pero cada vez más es un enorme caudal alimentado por personas que no necesariamente han leído 30.000 libros, pero sí están bien informados y tiene un innato talento de humor.

Ahora, si asumimos que la democracia es nada más que el gobierno de la opinión pública y entendemos a la opinión como la expresión entre la ignorancia y el conocimiento, podemos concluir que los memes gobiernan la opinión pública.

 

/*Andrés Gómez es periodista/

//**Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial plural – liberal de este medio de comunicación/

“Lo que le duele, lo que nos duele”

sello-opinion(Por: Iván Arias Durán, 4 abril).- “Duele abandonar el país”, decía el Presidente, cuando, este jueves, subía a su avión para irse a curar a Cuba de un nódulo en la garganta. Pero más duele que en 11 años de Gobierno no haya sentado las bases de una atención médica moderna y universal.

Nos duele que los jerarcas puedan gastar miles de dólares y frondosas comitivas para hacerse operar de los chasquidos en su garganta, y el pueblo no pueda salir al exterior a hacerse curar de enfermedades mucho más críticas.

Duele que en 11 años de bonanza económica no tengamos hospitales de tercer nivel dignos y que, el otrora destructor de imperios y luchador de la dignidad nacional  termine en manos de médicos extranjeros, en desprecio de los propios médicos bolivianos, a los cuales repudia.

El régimen de Maduro, al anular al Congreso, borra el último vestigio de democracia, convirtiéndose en dictadura, y duele que los detentadores del poder, sin mediar análisis, a nombre de todos los bolivianos, a través del Canciller, experto en artes orientales de la meditación antes que en diplomacia internacional, salga a defenderlo y apoyarlo incondicionalmente: “A nombre del Gobierno y del pueblo boliviano, expresa su solidaridad e incondicional apoyo a la hermana República Bolivariana de Venezuela ante un nuevo ataque y acoso político que intenta fracturar la democracia, desestabilizar al gobierno del presidente Nicolás Maduro y desconocer la Constitución Venezolana”.

Punza escuchar cómo los caciques de las organizaciones pretorianas del Chapare respaldan el comunicado del Gobierno y reiteran que la revolución bolivariana jamás será vencida. ¿Qué nos están diciendo con esto? Que los bolivianos nos vayamos haciendo la idea que de aquí tampoco los moveremos. Que aprendamos de Venezuela, que ése es el camino que van a seguir y que nadie los va a sacar de la plaza Murillo. En nuestras caras pálidas y oscuras nos están machacando que ése será el derrotero de la política boliviana.

Duele que los bolivianos veamos en el espejo lo que nos espera. Es decir, al igual que los venezolanos, los bolivianos debemos empezar a diseñar escenarios en los que el actual Gobierno no va convocar a ningún acto electoral nacional en el que la victoria de su candidato no les esté asegurada. En Venezuela, desde el año 2015, no se realizan, bajo pretextos inverosímiles, elecciones a gobernadores, ni alcaldes porque saben que en un 90% de ellas, a pesar del montado fraude, el gobierno las pierde.

Con muy buen criterio Puka Reyes Villa planteó (3/02/17) que en Bolivia deberíamos tener una necesaria “pausa electoral” para certificar los procesos y dar curso a la auditoría al padrón, que tiene más de 80 observaciones realizadas por la Unión Europea y la OEA. Pero duele que la fábrica de votos, el TSE, insista en llevar adelante referendos autonómicos en más de 30 municipios, en julio de este año. ¿Cuál el objetivo? ¿Profundizar la autonomía? ¡Winflas! Es aceitar al máximo el mecanismo que garantice, en caso verse forzados de ir a elecciones, la victoria del candidato oficialista.

No les importa el padrón y tener un proceso electoral limpio y transparente. Los referendos autonómicos son el pretexto para preparar la maquinaria del fraude y por ello deberíamos pararlos, y denunciarlos como tales.

También duele, señor Presidente, que use la noble causa del retorno al mar que todos apoyamos para sus fines mezquinos y que nos pueden llevar a perder más que a ganar. Con muy buen apunte, el doctor Ronald Torres Armas hizo conocer un exhorto a todos los bolivianos en sentido que “la impertinencia y el triunfalismo oficial están provocando una agudización de la confrontación con Chile, tan inútil como imprudente”. Y es que las bravuconadas tienen límites. Torres nos recuerda que  Chile “en su afán disuasorio refuerza permanentemente su potencial militar. Recientemente ha comprado más de 500 tanques Leopard II, más de 50 aviones F-16, submarinos scorpene con lanzadores de misiles contra objetivos aéreos y ha cambiado todos los fusiles de asalto de su Infantería de Ejército  y Marina. Dispone de 15.000 nuevos fusiles de asalto heckler & koch (hk) G36C; la infantería de Ejército es íntegramente blindada en porta tropas a orugas; su marina de guerra ha construido, en Concepción y Talcahuano, bunkers y refugios antiaéreos. La pregunta es: ¿para qué y contra quién?”

Duele cómo la mesura, que debía ser la norma en nuestras relaciones diplomáticas, ha estado caracterizada por la improvisación y declaraciones altisonantes, que en vez de ayudar a nuestras justas causas, las perjudican. “No provoquemos. Que los políticos se abstengan de opinar lo que no saben, por sólo ‘aparecer’, o por reforzar una opinión desfachatada. No hagamos, pues, demagogia. Evitemos palabras sediciosas, podemos desencadenar la tragedia. Debemos aprender la lección histórica de que nuestros optimismos terminan siempre en desilusiones. Ha quedado claro que aún si el fallo de la CIJ fuera enteramente favorable no ‘entregara’ soberanía a Bolivia, lo máximo que podría determinar es que se ‘negocie’ la cesión de soberanía comprometida y que la forma, los alcances, y los plazos de esa eventual negociación es algo que tienen que negociar los dos países de forma bilateral”.

Como podrá comprobar Su Excelencia, sus dolores están muy lejos de los dolores de los que amamos la vida, la democracia y la patria. Que se sane y súmese a combatir los dolores de todos los bolivianos. Lo esperamos.

/*Iván Arias es ciudadano de la República de Bolivia//

//**Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial plural – liberal de este medio de comunicación/

 

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LA NACIÓN HUARCAS

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(Por: Boris Bernal Mansilla, 4 abril).- El Pachakuti o el retorno a la tierra en este tiempo conlleva recuperar la memoria de nuestros ancestros, materializada en nosotros (Estantes y Residentes del Municipio de Mocomoco) en la reconstitución del territorio de la región del Collao que comprendía antiguamente la mitad norte del Qullasuyo de Vilcanota hasta la Marka Pakajaqi de Qaraqullo, este territorio estaba constituido por una pluralidad de naciones (K´anas, Qanchis, Qullas, Lupacas,  Pakajaqi, Kallawaya, Uru y Huarcas) con una diversidad de saberes, prácticas y conocimientos.

Es en ese marco que venimos caminado tras las huellas de la cultura y Nación Huarcas del norte del departamento de La Paz hace más de siete años, su territorio actualmente comprendería los municipios de Mocomoco, Humanata y Puerto Acosta de la provincia Camacho.

Hasta la fecha no existe una investigación o publicación que haya podido profundizar sus estudios sobre la Nacion Huarcas, es por eso que tenemos hoy el privilegio y la responsabilidad de Dirigir el “Proyecto Huarcas” y presentar algunos de nuestros avances de investigación.

Si bien su ubicación cronológica no está bien definida, nuestros recientes estudios develan que los restos encontrados en Huarcamarca serían de los años entre el 200 a. C. al 500 d. C. aproximadamente. Es decir, que la cultura Huarcas emergería en el periodo del Intermedio Temprano  comprendido desde la descomposición del Formativo (decadencia de la Cultura Chavín) hasta el surgimiento de la Cultura Huari.

Sobre la Nación Huarcas la investigadora Ximena Medinaceli en su libro “¿Nombres o Apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca S. XVII” publicado por el IFEA, describe: “Warqha = Nombre que en la Provincia Muñecas se da a los pobladores Aymaras”. Cabe aclarar que el actual territorio de Mocomoco e Italaque pertenecían a la provincia Muñecas hasta el año 1911. Por otro lado Homero Elías en su libro “Cuentos e Historia de Italaque”, menciona: “Una de las secciones del pueblo de Italaque se llama Huarcas por que las tribus Huarcas formaban parte del Curacazgo kallahuaya al que pertenecieron los antiguos moradores de Italaque”

A la llegada de los españoles: “En 1596 Charazani forma una parroquia, Mocomoco otra, Carijana y Camata se reúnen en la misma, Umanatta debe unirse a los indios Canchis de Usadca para formar la nueva reducción y la parroquia de Italaque”, así lo registra el Archivo General de las Indias en Sevilla España (AGI, 532). Las nuevas reducción de Italaque y Mocomoco se constituyen bajo la forma de la parcialidad y los ayllus: “Italaque se forma con tres parcialidades, Huarcas, Canchis y Pacaures; Mocomoco con las parcialidades de Huarcas e Ingas” (Archivos parroquiales de Italaque – AP LF1p.21v). En una publicación próxima detallaremos los ayllus que las constituían.

Sobre los legados ancestrales de esta nación ahora solo mencionaremos cuatro de relevancia ubicadas en el municipio de Mocomoco del departamento de La Paz:

1.- La Ciudadela Arqueológica de Huarcamarca ubicada en el distrito de Wilacala del Municipio de Mocomoco. Al respecto el arqueólogo Max Portugal Ortiz, comenta: “Warkamarka ya desde los primeros estudios que mereció se lo consideró como establecimiento ligado a los señores de habla aymara, acierto que anda bien encaminado por todo lo visto hasta ahora. Por otra parte aún persiste en la región de Mocomoco la tradición de una antigua división territorial, con áreas de influencia Warka que abarcaría hasta Mocomoco y otra inca que se orienta hacia los dominios de la comunidad actual ingas que no era otra cosa que un trasplante social efectuado seguramente durante la expansión cuzqueña. Las excavaciones en este sitio serían sumamente fructíferas para historiar su trayectoria cultural.” (Revista Arqueología Boliviana No 2 -1982)

2.- El Complejo Arqueológico y Espiritual  “Amaypatxa” (cerro de los muertos) que se encuentra en la comunidad de Taypi Ayca – Italque: “El complejo arqueológico de Taypi Ayca de aproximadamente seis Hectáreas cuenta con calles empedradas, plazas, cercos, construcciones de piedra de diferente tamaño y forma de las cuales sobresalen una centenar de chullpares junto a lo que posiblemente fueron viviendas y el complejo de wak´as (lugares sacrados) o deidades representadas en algunas edificaciones de piedra pero sobre todo varias formaciones rocosas típicas de la cultura Huarcas. Estos lugares de despacho y ofrenda nos dice el hilacata Edgar Espinal son: Wakituma, Mallku Antaña, Kumukullu, Saywa, Jacha kurusa, Piñito y Tumauyu este último despacho dedicado a las Ispallas y la Pachamama” (La Razón 26 de febrero de 2017)

3.- El Parque Agrícola y Arqueológico de Huatascapa, lugar que concentra una serie de Andenes o Terrazas Agrícolas perfectamente conservas y en funcionamiento.

4.-  La música y danza del Sikuri como menciona Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”: “De música alcanzaron algunas consonancias, las cuales tenían los indios collas, o de su distrito, en unos instrumentos hechos de cañutos de caña, cuatro o cinco cañutos atados a la par, cada cañuto tenía un punto más alto que el otro, a manera de órganos”.

Es así que presentamos esta pequeña síntesis del legado de la Nación Huarcas, estamos consientes de que queda mucho camino por recorrer y que hasta ahora solo hemos intentado caminar en la investigación. Queda el compromiso y la responsabilidad de todos los seres vinculados a este territorio para trabajar por conocer y reconstituir de esta nación ancestral.

/* Boris Bernal es descendiente del cacicazgo kutipa de Italaque y Delegado de Interculturalidad Gobierno Autónomo Municipal de Mocomoco//

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//Foto: Marisol Díaz//

“¿Bolivia contra los cocaleros? ¡NO!”

(Por: Iván Arias Durán, 6 marzo).- Con base en textos de la biblioteca http://www.cervantesvirtual.com y otros documentos queda claro que en tiempos del incario la hoja de coca tenía fines rituales y no estaba permitida para todos sino sólo para las castas del imperio.  Con la derrota de los incas, los conquistadores generalizaron el empleo de la coca entre los indios, pues, los españoles, que en un principio despreciaban su consumo, comprobaron que la coca,  por sus propiedades anestésicas y sus efectos estimulantes, les permitía a los indios trabajar varios días sin comer ni beber en las minas explotados por los españoles.   Así, la coca pasó a ser el mayor instrumento de dominación y explotación contra el indio.

Pedro Francisco de Arizmendi, partidario de la supresión de la mita, con relación a los mitayos de Potosí decía: “Son los desventurados que labran nuestras fortunas, los pobres que nos hacen ricos, los infelices que nos vuelven dichosos y que con el vigor de tan recomendables títulos están en el derecho de exigir nuestro reconocimiento y gratitud”. En la Colonia un rol fundamental lo tenían los curacas o caciques (apelativo que los españoles trajeron de México y el Caribe), pues eran los intermediarios del poder entre los españoles y los indios. Se identificaron tanto con la administración española que incluso imitaron la vestimenta peninsular y los malos hábitos de rapiña, si no los tenían ya.

Matienzo decía sobre ellos: “Su oficio es holgar y beber y contar y repartir, que son muy diestros en esto, más que ningún español… ni ellos labran heredades ni se alquilan para trabajar, antes se mantienen del tributo que les dan los indios de su ayllu. La tiranía es notoria, porque, después que los caciques se libraron de la opresión de los Incas, aprendiendo cada uno se ha hecho otro Guayna Cápac, o poco menos”.

Han pasado 525 años de la conquista española y la coca, ya no sólo como hoja sino también como clorhidrato, sigue jugando un rol preponderante en nuestra sociedad y economía. Sería totalmente erróneo no entender que el poblamiento del Chapare es producto de una migración de gente pobre que huía de sus campos deprimidos y secos del altiplano en busca de nuevas oportunidades. Y encontró, especialmente entre finales de los 70 y principios de los 80, en el círculo coca-cocaína una de las alternativas para salir de la pobreza denigrante.

El narco-gobierno de García Meza fue el más grande impulsor de la economía coca-cocaína en el trópico cochabambino y Bolivia en general. Desde que recuperamos la democracia (1982-2005) y nos liberamos del lastre de narco-Estado, fue una asignatura de todos los gobiernos cómo rescatar a los colonizadores del Chapare del círculo perverso  coca-cocaína que lleva a la  criminalidad.

Ya con violencia o ya con desarrollo alternativo se intentó y se fracasó. El MAS hizo de la región su núcleo de poder local hasta conquistar al país como los nuevos liberadores de los cocaleros y de la patria. Somos los nuevos Túpac Katari, decían. El país fue ganado a la propuesta emancipadora del MAS. Pero ya han pasado 11 años (2006-2017) y comprobamos que su principal caudillo, cual Rey Felipe IV de España, y sus líderes de las siete federaciones, cual caciques de la Colonia, han sumergido más y más al campesino del trópico en el círculo coca-cocaína. En vez de liberarlos los han convertido en mitayos del narcotráfico y del poder masista.

Después de 11 años, vemos que los jerarcas del MAS son como los césares romanos que tenían sus tribus pretorianas dispuestas a morir por el César a cambio de ciertas ventajas.

En 11 años de poder absoluto, habiendo manejado como nunca tantos millones de dólares, ¿qué han hecho para sacar al cocalero del negocio de la droga? ¿Por qué el MAS no convirtió al Chapare en el emporio de la industria, no de la de droga, sino del software o de la fruticultura?

En el Chapare todos los colonos tienen sus tierras tituladas, pero ningún cocalero posee su título ni puede hacer con él nada. Los tienen los sindicatos y federaciones. Así, los cocaleros son los neo-mitayos de los neo-caciques sindicales federados que los tienen amarrados a sus designios.

Los jerarcas masistas (Rey, Virrey, Curacas y caciques), con la aprobación de la narcótica ley de la coca, han ratificado ser los peores enemigos de los hombres y mujeres que los llevaron al poder y para ello han construido un Estado anticampesino y colonial.

Las inversiones en aeropuerto, estadio, en la planta de urea, o en la planta procesadora de la hoja de coca son los espejitos españoles y pigricias para que el negocio coca-cocaína siga corrompiendo las bases cocaleras. Ahora, con esta narcótica ley, nos quieren poner a Bolivia contra los cocaleros y NO es así. Es Bolivia contra un gobierno anticampesino y colonial que convierte a los indios en su fuerza de trabajo y base de su poder. Bolivia está contra un gobierno Virreinal que sólo busca cómo mejorar el mitanaje en vez de la liberación de sus mandantes y de la patria.

Los cocaleros y Bolivia, siguiendo la analogía retrógrada a la que nos han conducido, no necesitamos virreyes ni caciques, requerimos con urgencia un Fray Bartolomé que inicie nuestra liberación de la condición de servidumbre y humillación a la que nos han llevado.

/* Iván Arias es ciudadano  de la República de Bolivia//

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“Aymuray: Simplemente complementariedad”

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(Por: Boris Bernal Mansilla, 1 marzo).- Fue un 2 de septiembre de 2016 cuando conocí a Marisol Díaz, una chola cochabambina, mujer simple y con mucha energía.

Vi en ella a la mujer de comunidad y pueblo, y fue sus ojos de miel que cautivo mi estadía. “Aymuray se llama su grupo” músicos con mucho conocimiento y trayectoria que comparten con la “cholita”

En ese escenario conocí a los Aymuray, seres comprometidos con la cultura y la identidad constituyen esta pléyade: Freddy Mendizabal que nos delita con las melodías de su teclado, Roberto Morales y su flauta o saxofón, Andy Burnett con su bajo de seis cuerdas y el maestro Daniel Zegada (Zegadex) en la batería.

Sobre Aymuray nos dicen: “Siempre hay algo nuevo y bueno que escuchar en la música boliviana. Esta vez el jazz dio un paso importante hacia formas populares de la cultura mestiza. Se creó una agrupación en la que la protagonista principal es una “chola valluna” que compone bellas canciones y canta con una voz excepcional. Es una muestra de que la interculturalidad se va reconfigurando bajo la influencia de las tendencias globales y de la emergencia de manifestaciones de origen indígena o mestizo que en el pasado eran excluidas de los espacios culturales del país”, Marcelo Guardia.

Más allá de las apreciaciones de clase media; Aymuray se posesiona como un colectivo que trabaja en el campo y la ciudad, buscando la complementariedad “rural – urbano”, erradicando las clasificaciones de estrato o clase.

Es así Aymuray una propuesta nueva, pero ancestral, que llevan en su Ser los conocimientos de épocas milenarias que se complementan con ritmos y melodías de otros espacios y tiempos.

“No es solo la Chola, Aymuray somos cada uno, con su personalidad y Ser, todos nos complementamos”, afirma Andy Burnett.

Así se constituye Aymuray, un puente y complementariedad necesaria en los tiempos  y  culturas.

Como conclusión, si pudiéremos realizar esta complementariedad en los campos de la política, economía y el derecho, podríamos generar más puentes y no murallas.

/*Boris Bernal es Delegando Municipal de Culturas, Interculturalidad y Turismo; Gobierno Autónomo Municipal de Mocomoco.

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