NUESTRAS RIN Y EL PRÍNCIPE DEL SALMÓN

Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país volvieron a caer, según datos oficiales del Banco Central de Bolivia (BCB) a 4,5 mil millones de dólares.

El récord histórico registrado fue de 15,1 mil millones en 2014, cuando el régimen del tirano activó los famosos dobles aguinaldos con base al crecimiento del PIB de 4,5% anual. Era la época dorada del despilfarro.

Hoy, el país ve sus arcas (ahorros) cada vez más vacías aunque todavía no llega al fondo de 1,7 mil millones de la «era neoliberal».

Las RIN son los ahorros de la casa, en dólares y euros, que maneja el BCB. De ahí, el banco tiene facultad para hacer inversiones y con ello lograr ingresos que luego son gastados, por ejemplo, en bonos, según lógica socialista de la «redistribución» y/o «estado de bienestar». Asimismo, las RIN sirven para cubrir las importaciones, como una «garantía» ante el mundo de que «podemos comprar y endeudarnos».

¿Qué tiene de malo? Malo es gastar y cubrir los gastos del Estado obeso cada mes y cada año, además de mezclar esa plata con otros recursos (privados) como son las AFPs para aparentar la sostenibilidad del modelo económico social comunitario productivo, inventado por el coyuntural presidente desde sus días como cajero estatal.

En términos simples, estamos gastando los ahorros, sacando del otro bolsillo y endeudando a un par de generaciones aún no nacidas.

Pero ¿cuánto significan las RIN en plata, cash, colque?

Googleando, las RIN de 4,5 mil millones de Bolivia son comparables a la cuenta bancaria de Gustav Magnar Witzøe, el joven noruego, magnate y accionista de Salmar, la empresa de cultivo de salmón más grande de Europa.

Gustav, de 29 años, recibió el 53% de las acciones de su padre, el fundador de la empresa, y pasa su vida entre el modelaje, la vida del jet set y esporádicas inspecciones al negocio familiar. Así, el príncipe del salmón tiene en su billetera lo mismo que el BCB en sus bóvedas subterráneas.

Esa es nuestra realidad financiera en el mundo.

La diferencia entre el Estado plurinacional y el tercer veinteañero más rico del mundo, según Forbes, es que el estatismo socialista apunta a redistribuir la riqueza, vivir de impuestos e inyectar circulante interno (bonos) para mantener a las masas quietas; mientras el joven noruego y su empresa generan riqueza, generan trabajo y oportunidad desde los pescadores vikingos hasta los vendedores de salmón en algún supermercado dentro de la UE, y aportan al catalogado como «mejor sistema público de salud», pues los impuestos de Salmar sirven para la atención al ciudadano y no para el pago de suculentos sueldos a miles de burócratas improductivos, entre otros detalles a comparar en estas visiones opuestas del mundo.

*IVÁN RADA es periodista y asesor político

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