LA DERECHA EN BOLIVIA REAPARECE TRAS CIEN AÑOS SIN UN PARTIDO LIBERAL REAL

Ningún frente logró llevar al país a un sistema de libre mercado por estigmas y confusiones ideológicas

 

VISOR BOLIVIA / Redacción central.- Las corrientes ideológicas en la región están marcando la muerte del socialismo del siglo XXI y con ello resurge una alternativa al modelo estatista, desde la visión liberal. En Bolivia, un partido y algunas plataformas ciudadanas son el nuevo rostro de un liberalismo de derecha que no tiene presencia política en el país hace ya 98 años.

El fin de semana, desde Tarija, se hizo la presentación del partido de derecha Alianza Liberal, que asume el gobierno limitado, el capitalismo de libre mercado, el respeto a la propiedad privada como fundamentos, además de ver la seguridad y la justicia como únicas prioridades naturales del Estado.

El exdiputado Andrés Ortega encabeza esta iniciativa desde 2012 y ha logrado que el abogado Marcelo Ostria acepte incursionar en la arena política, en un proyecto que ya tiene presencia en el eje central del país.

“Yo tengo unos sólidos principios ideológicos, soy un hombre de derecha y esta es una organización de derecha. Debido al gran trabajo que ha hecho el Gobierno se satanizó a la derecha, pero si indagamos en la historia veremos por qué se llaman derecha e izquierda”, dijo Ostria en entrevista con Guadalquivir TV.

Por su lado, el académico y economista Hugo Balderrama aclaró que el proyecto apunta a anteponer al individuo sobre el Estado, en un cambio de sistema que no va a criticar al partido de turno sino a todos los políticos que rotan dentro de estas élites herméticas que solo buscan vivir del usufructo público.

Ortega desnudó a la oposición boliviana como socialista en todas sus formas. Asegura que si bien el Movimiento Al Socialismo – MAS tiene una corriente clara, los opositores navegan dentro de la misma izquierda pero con diferentes colores, proponiendo más gasto público, más impuestos y más regulaciones contra los ciudadanos.

La Alianza Liberal nace en el marco de la electoralización prematura del país, con la convocatoria da las elecciones primarias. Su presencia en algún binomio o candidatura actual dependerá del trabajo que se logre avanzar, pero sobre todo, en coincidencias ideológicas con algún partido que proponga capitalismo, ahorro e inversión. “Pero nadie lo va a hacer”, concluyó Ortega.

PLATAFORMAS CONSERVADORAS

Desde las plataformas ciudadanas también salen rostros capitalistas de derecha, en una coyuntura marcada desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y la inminente asunción de Jair Bolsonaro en Brasil con un discurso duro que en el mundo movió el tablero de la corrección política.

María Anelín Suárez de Las Calles Bolivia, es precisamente una aliada al Partido Social Liberal de Bolsonaro y el movimiento As Ruas de Brasil que logró impulsar el impeachment contra la entonces mandataria Dilma Rousseff en 2016.
Las Calles Bolivia realiza un trabajo amplio en Santa Cruz para la defensa del resultado del 21 de febrero de 2016 con el añadido de ser frontales contra los funcionarios públicos, increpándolos en cada evento o espacio público.

Esto le valió a Suárez recibir amenazas de muerte de extremistas de izquierda en Santa Cruz, que tratan de aplicar contra ella el aparato de propaganda de desprestigio con frases como “fascista o racista”, como se hizo con Trump o se hace hoy con Bolsonaro.

En otra ala de esta nueva derecha boliviana está Ariel Hurtado, como coordinador de la alianza de plataformas denominada Movimiento 5 Reformas que también nace en el contexto del 21F, pero que se proyecta a lograr los primeros escaños parlamentarios en 2019.

El plan de Hurtado se basa en la teoría del profesor Alberto Mansueti sobre la “gran devolución” que limite al Estado y empodere al individuo.

Tanto Suárez como Hurtado llevan el factor cristiano a su lado. Plataformas como SOS Bolivia también entran en esa línea ideológica de fe, defensa a la familia y discurso pro vida, pero todavía no se notan proyecciones partidarias como Las Calles o el Movimiento 5R.

98 AÑOS SIN LIBERALISMO

La historia política de Bolivia no registra un partido liberal puro, con bases en el capitalismo de libre mercado. Historiadores como Luis Antezana afirman que el Partido Liberal en realidad aplicó medidas antiliberales sin salir del feudalismo para avanzar al capitalismo.

El Partido Liberal en Bolivia llegó al poder en 1899, tras el desgaste de los Conservadores y en el marco de la Guerra Federal que delineó los contrapesos regionales con mayores ventajas hacia el lado andino y de visión centralista.

José Manuel Pando asumió la presidencia del Partido Liberal en 1894 y desde su gestión logró una etapa de superávit para el país, sobre todo sustentada en los precios internacionales y exportación de minerales.

Sin embargo, esa estabilidad económica fue mermada por las amenazas bélicas como la Guerra del Acre o la firma del Tratado de 1904. En ese año, ya con Ismael Montes en la Presidencia de la República, senadores y diputados liberales, que controlaban además las principales empresas nacionales desde fábricas hasta medios impresos, firmaron el enclaustramiento marítimo con Chile a cambio de un pago y mejores condiciones de exportación que nunca fueron esclarecidas.

Montes tendría luego como oponente interno a Fernando Guachalla, quien gana las siguientes elecciones, pero muere a los dos meses, con lo que el presidente decide prorrogar su mandato.
Para 1909 Eliodoro Villazón mantiene el poder para los liberales y aplica un intenso programa de integración vial y en base al Tratado de 1904 acelera las obras en ferrocarriles. Paralelamente, las tendencias nacionalistas ya estaban presentes en la sociedad boliviana desde su clase intelectual. El Partido Republicano nacía como contrapeso a la era liberal.

Con el segundo gobierno de Montes llegan los conflictos económicos a Bolivia. El contexto de la caída de precios internacionales por efecto de la Primera Guerra Mundial hizo que su administración aplique medidas antiliberales incluyendo la regulación del circulante a través del Banco de la Nación.

Los liberales estaban divididos y sus aliados del Partido Radical comenzaron a tomar control cuando José Gutiérrez Guerra ya era presidente. Los liberales también tuvieron roces con la Iglesia Católica al impulsar un Estado laico con libertad de religiones, entre otros puntos, que también pueden considerarse antiliberales.

En 1920 llega el golpe consolidado por los republicanos con la junta militar de Bautista Saavedra, José María Escalier y José Manuel Ramírez. Las corrientes nacionalistas se reafirmarían con la Guerra del Chaco y concluirían con la Revolución Nacional de 1952 que marcó la nueva etapa de partidos políticos, vigente hasta hoy en Bolivia.

El historiador Luis Antezana, citó en anterior columna de opinión publicada en el periódico El Diario que el liberalismo nunca fue liberal en Bolivia.

“El liberalismo es la expresión ideológica del capitalismo y el liberalismo boliviano de entonces no practicó el capitalismo, sólo mantuvo y desarrolló el feudalismo, tanto en el campo, las ciudades y las minas (produciendo, además, una derivación al colonialismo). Los liberales de la primera mitad del Siglo XX fueron lo contrario del liberalismo, es decir contrarios al capitalismo, según la anterior definición. Es más, se opusieron al capitalismo o liberalismo. De ahí que entre 1900 y 1952, Bolivia no conoció en los hechos el verdadero liberalismo. Sólo lo conocieron de palabra porque no se puso en práctica los principios económicos de ese sistema económico democrático. Así, el Partido liberal fue en realidad antiliberal”.

En 2014 el político Félix Castañeda trató de revivir la sigla del Partido Liberal ante el Tribunal Supremo Electoral – TSE, sin embargo, su proyecto no avanzó y dentro de su ponencia de principios reiteraba las mismas confusiones ideológicas de la etapa 1899 – 1920. El proyecto de ese “nuevo Partido Liberal” planteaba “libertad, justicia e igualdad”, con guiños en salud y educación que no son parte, e incluso son contrarios, a la ideología de derecha real o del capitalismo de libre mercado.

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BOLIVIA CULMINA UNA ETAPA DE SU HISTORIA CON EL FALLO MARÍTIMO DE LA CORTE DE LA HAYA

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VISOR BOLIVIA / Redacción central.- Este 1 de octubre concluye una etapa para la historia de Bolivia, el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya definirá el camino a seguir para que el país retorne a costas del océano Pacífico luego de la usurpación de 1879. Los momentos claves de este proceso y los protagonistas en detalle son reflejados en la siguiente nota previa a la audiencia en el Palacio de la Paz.

QUÉ PIDIÓ BOLIVIA

En la parte petitoria de la demanda marítima, Bolivia solicitó a la Corte que obligue a Chile a cumplir con una negociación de buena fe y en un tiempo razonable para lograr un acceso soberano al océano Pacífico.

La base de esta petición fue que Chile generó derechos expectaticios en Bolivia al haber ofrecido de forma voluntaria y en reiteradas oportunidades una solución con soberanía para el país.

“Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acuerdo concediendo a nuestro país un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico. Chile ha incumplido esta obligación, y Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta, formal y efectivamente, en un tiempo razonable, concediendo a Bolivia un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico”.

De esos ofrecimientos de Chile para solucionar el enclaustramiento boliviano destacan el Tratado de Lima de 1929 en el que Chile y Perú definen límites pero dejan la soberanía boliviana como un “tema pendiente”; el intercambio de notas entre los cancilleres de 1950 cuando Chile se dispone a entablar negociaciones con solución; el memorándum de Trucco de 1961 que ratifica al anterior incluyendo el término “soberanía” para Bolivia y el abrazo de Charaña de 1975 en el que incluso se comenzó a barajar el canje territorial.

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FECHAS CLAVE EN LA DEMANDA BOLIVIANA

La demanda marítima boliviana fue una iniciativa del régimen de Evo Morales anunciada el 23 de marzo de 2011, cuando, a tiempo de conmemorar otra fecha de la pérdida del Litoral, el mandatario dijo que era hora de incluir los estrados internacionales en la estrategia boliviana para volver al Pacífico.

“Nuestra reivindicación marítima ahora debe incluir otro elemento fundamental, el de acudir ante los tribunales y organismos internacionales demandando en derecho y justicia una salida libre y soberana al océano Pacífico”.

Posteriormente, en la misma fecha, pero el año 2013, Morales confirmó que se iba a interponer una demanda penal ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, luego de que la Asamblea Legislativa denunciara el Pacto de Bogotá para acudir a esa vía de resolución de controversias entre Estados. La llamada estrategia jurídica fue desarrollada en inicio por un equipo multidisciplinario en la Dirección de Reivindicación Marítima – DIREMAR, que abordó las áreas legal, diplomática e histórica.

Un año después, en abril de 2014, la demanda boliviana era presentada ante la CIJ de La Haya en el Palacio de la Paz, la sede de esta jurisdicción en el Reino de los Países Bajos.

Chile interpuso una objeción al tribunal de La Haya para pedir que la misma CIJ se declare sin competencia para analizar la demanda boliviana, puesto que entre ambos países “no habían temas territoriales pendientes”.

El 24 de septiembre de 2015 con 14 votos de los jueces, se rechazó la objeción chilena y se dio pie a la etapa de alegatos, es decir, al juicio entre ambos países. La Corte, sin embargo, aclaró que aquello no significaba un pronunciamiento sobre el fondo de la demanda.

Entre el 19 y 28 de marzo de este 2018 concluyeron los alegatos orales y la fase del juicio con las ponencias entre ambos equipos jurídicos y las exposiciones de los agentes marítimos Rodríguez Veltzé y Grossman.

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LOS JUECES DE LA HAYA

El tribunal de la Corte Internacional de Justicia de La Haya está compuesto por 15 miembros, un presidente y 14 magistrados provenientes de los cinco continentes. Tres jueces son mujeres y 12 son varones en esta instancia dependiente de la Organización de Naciones Unidas – ONU.

El presidente de la CIJ es Abdulqawi Ahmed Yusuf de Somalia. El tribunal está conformado por Xue Hanqin de China, Hisashi Owada de Japón, Peter Tomka de Eslovaquia, Mohamed Bennouna de Marruecos, Antônio Augusto Cançado Trindade de Brasil, Ronny Abraham de Francia, Joan E. Donoghue de Estados Unidos, Giorgio Gaja de Italia, Julia Sebuntinde de Uganda, Dalveer Bhandari de India, Patrick Lipton Robinson de Jamaica, James Richard Crawford de Australia, Kirill Gevorgian de Rusia y Nawaf Salam de Libia.

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EQUIPO JURÍDICO BOLIVIANO

La demanda marítima boliviana fue diseñada y trabajada por el equipo jurídico internacional liderado por el agente ante La Haya, Eduardo Rodríguez Veltzé.

Los seis juristas que acompañan la causa boliviana son Antonio Remiro Brótons de España, Vaughan Lowe y Amy Sander del Reino Unido, Mathias Forteau y Monique Chemillier de Francia, Payam Akhavan de Irán.

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EQUIPO JURÍDICO CHILENO

Por su parte, Chile defendió su postura ante la demanda boliviana a través de un equipo de 14 abogados encabezados por el agente marítimo Claudio Grossman y los coagentes María Teresa Infante y Alfonso Silva.

Completan el equipo chileno Alberto van Klaveren, Carolina Valdivia, Claudio Troncoso, Ximena Fuentes, todos de Chile. Sir Daniel Bethlehem y Sam Wordsworth del Reino Unido, Ben Juratowitch de Australia, Jean – Marc Thouvenin de Francia, Kate Parlett de Australia, Harold Koh de EEUU y Mónica Pinto de Argentina.

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DIÁLOGO ABIERTO

Sin dejar de lado la demanda boliviana, el mandatario Evo Morales llamó a su par chileno Sebastián Piñera a establecer un escenario de diálogo para la etapa posterior al fallo de la CIJ de La Haya.

Antes de salir de Bolivia, Morales también habló al pueblo chileno: “Al hermano pueblo de chile le reitero que nuestra demanda no puede ni debe ser considerada como un acto inamistoso sino como la oportunidad que nos permita reencontrarnos, somos vecinos y hermanos con un destino común”.

El vocero de la causa y expresidente Carlos Mesa, pieza clave en el posicionamiento del tema en la región e incluso para la opinión pública chilena, ensayó una hipótesis sobre un fallo favorable para Bolivia.

“Eso tiene que establecer una lógica de la construcción de un espacio de diálogo, de una recomposición de confianza y una nueva era las relaciones de Bolivia y Chile en todos los ámbitos, que marque que la voluntad de Bolivia es encontrar una solución razonable y justa sobre un fallo existente”.

A las 9 horas en Bolivia se revelará el episodio final de una demanda que abrirá otra era en la relación bilateral, pero sobre todo asienta las bases sobre una certeza jurídica para confirmar si la aspiración de un retorno a costas del Pacífico será viable o no para el país.

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